IMPULSO/ E. F. Gallardo Sánchez
Panamericana
Cuando era gobernador, César Camacho Quiroz terminó la ampliación del segundo cuerpo de la Autopista Toluca-Atlacomulco. En aquel entonces, hubo un fuerte movimiento encabezado por el líder de los maiceros de Atlacomulco, Everardo Lovera Gómez, movimiento del que, al paso de los años, se supo que sólo tenía tintes políticos y económicos.
Dicho movimiento pretendía que el primer cuerpo, el original de la autopista, fuese libre, es decir, que no se le cobrara a nadie porque, decían, pertenecía a la Carretera Panamericana que atraviesa todo el continente.
Fueron meses y quizás años de enfrentamiento, de cierre de carreteras, de toma de casetas, hasta que finalmente llegaron al acuerdo de de no cobrar en ninguna de las cuatro casetas a los vecinos del norte de la entidad, desde Almoloya de Juárez hasta Polotitlán y Soyaniquilpan. Lo único que deben hacer es mostrar su credencial de elector vigente, donde se asiente su dirección, eso es todo, ese mecanismo continúa hasta este momento.
Bueno pues, justo ahora que el Gobierno federal inició los trabajos para ampliar la autopista, un grupo de vivales ha vuelto con su cantaleta de que no cobren en la carretera Panamericana.
Antes fue Everardo Lovera Gómez, que después fue candidato del PAN a una Diputación, ahora son Euberto González Cenovio y Nicanor Colín, quienes pretenden impedir la ampliación de la autopista alegando todo lo que se les ocurre.
Dicen que derribarán muchos árboles, eso es cierto, dicen que afectarán ejidos y tierras comunales, eso es mentira. Dicen que construirán una nueva carretera, eso es mentira, es la misma.
Antes, fue dinero y una Diputación lo que pidió Lovera, ahora, ¿qué es lo que pedirán estos redentores del pueblo?
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¿Linchamiento mediático?
Todo parece indicar que así es, hace unos días, circuló profusamente en redes sociales un video en donde, presuntamente, un sujeto acaricia de manera lujuriosa a una menor de edad.
Al paso de los días, se dio a conocer la identidad de la persona y fue detenida. En estos momentos, se encuentra preso y sujeto a proceso.
Lo curioso del caso es que las primeras personas que salieron en su defensa fueron su esposa y su suegra. ¿Sería, pienso yo, demasiado encubrimiento que ambas mujeres ocultaran lo bajos instintos del presunto delincuente?
Bueno pues, el fin de semana, numerosos médicos, enfermeras y personas de otras áreas salieron a las calles a realizar una manifestación para exigir la liberación de quien, ahora se sabe, es médico de profesión y labora en el IMSS. Los manifestantes dijeron que solicitarán la intervención del gobernador Eruviel Ávila Villegas porque están juzgando de manera errónea a un inocente.
Y caray, mire usted, amable lector, son muchas personas las que se han manifestado y han puesto las manos al fuego a favor del médico acusado. Creo que, sin duda, se trata de un linchamiento mediático al que son tan adictos los usuarios de las redes sociales.
Este señor merece un juicio donde la presunción de inocencia sea la reina de las pruebas y en donde el juzgador tome en cuenta las opiniones de quienes lo conocen y han convivido con él durante años.
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Hace días, rindió su informe de los primeros 100 días de trabajo el Presidente municipal de Zinacantepec. Un grupo de vecinos de Acahualco, enojados porque no ganó su candidato en las elecciones vecinales, fueron literalmente a reventar el evento.
Llegaron y trataron de entrar por la fuerza al enlonado donde se realizaba el evento, gritando consignas y palabras altisonantes en contra del Alcalde.
Los policías les impidieron el paso y trataron de entrar por la fuerza golpeando a los uniformados, quienes en principio se defendieron, pero luego arremetieron en contra de los manifestantes. Mal hecho por parte de las fuerzas del orden.
Lo curioso es que por allí se apareció Mario Medina, consejero del PRD, activista que le ha dado vuelo a la gente para azuzarla y ponerla en contra de las autoridades, sobre todo cuando no son de su partido, ¿el motivo?, es lo de menos, el chiste es hacer ruido, parece que es la consigna bajo la cual trabajan esas personas, en un tipo de provocaciones que creíamos abandonado por los partidos desde hace tiempo.
