IMPULSO/ José Rangel Espinosa*
Ayotzinapa
El caso Ayotzinapa, como se ha denominado a la desaparición de 43 estudiantes de la Normal Rural Isidro Burgos en Iguala Guerrero, estudiantes contratados como fuerza de choque por un grupo delictivo para boicotear un evento del Gobierno Municipal afín a otro cártel, se ha convertido en el tema que ha puesto en un predicamento al Secretario de Gobernación Miguel O Chon [sic.] y prácticamente de patitas en la calle; es el asunto más álgido y controvertido en el mapa de la política interna de nuestro país.
El narcotráfico no es solo una serie concatenada de delitos, es un asunto de seguridad nacional, ello motiva la intervención del Ejército, La Fuerza Aérea y La Marina Armada de México.
De acuerdo al informe de la PGR, los jóvenes al servicio del narco fueron secuestrados e incinerados en un lugar cercano, según el Grupo Interdisciplinario de Especialistas Independientes (GIEI), los nóveles sicarios fueron llevados a otro lugar para su ejecución y desaparición.
En síntesis, es un hecho que se presenta como el enfrentamiento típico entre bandas de la delincuencia organizada, mismo que desafortunadamente enlutó a muchos humildes hogares mexicanos e indignó al país y al mundo civilizado. Siendo rigurosos, la falla de origen es del CISEN por no detectar e informar oportunamente.
En el plano nacional, es una acción que asesta un nuevo golpe en contra de la paz social que prácticamente se perdió hace 15 años y que vulnera la gobernabilidad en una república que aspira y trabaja con ahínco para recuperar la seguridad jurídica, la seguridad económica y el bienestar que el PRI logró para México durante más de setenta años y, lamentablemente, no cuidaron Fox y CaldeRon [sic.].
Ahora, viendo hacia el futuro, se requiere que el Gobierno federal asuma una actitud severa para obligar por la vía legislativa la determinación clara de responsabilidades y que los gobiernos de los estados y los municipales prevean y combatan la comisión de estos delitos, so pena de que los titulares sean procesados por omisión, encubrimiento o asociación.
Lo dicho, parece que al Secretario de Gobernación le queda grande el sillón de Bucareli; todavía puede solicitar asesoría de los ex secretarios Manuel Barttlet, de Emilio Chuayffet o de Francisco Labastida; o de plano asumir el decoro del ex procurador Jesús Murillo Karam.
El pasado día 15, inició la feria más bella de México y una de las mejores del globo y por eso se la conoce como La Feria de las Ferias. Aguascalientes se caracteriza por realizar un evento con grandes actividades culturales, artísticas y económicas en instalaciones fijas de la ciudad, que en su mayoría forman parte de la infraestructura de servicios y no en galerones o naves temporales para diversiones y operaciones comerciales; en esta ocasión, termina el día domingo ocho de mayo.
En el 188 aniversario de esta fiesta internacional, el Estado invitado fue el más importante del país. El gobernador Eruviel Ávila, el gobernador Carlos Lozano y el secretario de Turismo, de la Madrid –en representación del presidente Peña-, coronaron a la reina y princesas de la feria y encabezaron la cena show de gala inaugural en el centro de convenciones, construido recientemente por el Gobierno federal.
Ex Diputado Federal LIX y LXII, José Rangel Espinosa.
Twitter @PepeRangel1910
