Enero 15, 2026
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Restauración previa al festejo del Día de la Candelaria

El festejo del Día de la Candelaria, tiene su origen en la celebración litúrgica de la fiesta de la purificación y la presentación del Niño Jesús al templo.

En tiempo de Jesús, la ley prescribía en el Levítico que toda mujer debía presentarse en el templo para purificarse a los cuarenta días que hubiese dado a luz. Si el hijo nacido era varón, debía ser circuncidado a los ocho días y la madre debería permanecer en su casa durante treinta y tres días más, purificándose a través del recogimiento y la oración.

Ya que se cumpliera la fecha, acudía en compañía de su esposo a las puertas del templo para llevar una ofrenda: un cordero y una paloma o tórtola. Con respecto al niño, todo primogénito debía ser consagrado al Señor, en recuerdo de los primogénitos de Egipto que había salvado Dios. Lo mismo pasaba con los animales primogénitos.

José y María llevaron a Jesús al templo de Jerusalén. Como eran pobres, llevaron dos palomas blancas. Al entrar al templo, el anciano Simeón, movido por el Espíritu Santo, tomó en brazos a Jesús y lo bendijo diciendo que Él sería la luz que iluminaría a los gentiles. Después, le dijo a María que una espada atravesaría su alma, profetizando los sufrimientos que tendría que afrontar.

Explicación de la fiesta:

El día 2 de febrero de cada año, se recuerda esta presentación del Niño Jesús al templo, llevando a alguna imagen del Niño Dios a presentar a la iglesia o parroquia. También ese día, se recuerdan las palabras de Simeón, llevando candelas (velas hechas de parafina pura) a bendecir, las cuales simbolizan a Jesús como luz de todos los hombres. De aquí viene el nombre de la “Fiesta de las candelas” o el “Día de la Candelaria”.

La restauración de Niños Jesús es un trabajo de horas, de detalle, y mucha dedicación, así se expresan los artesanos que por generaciones han realizado este trabajo.

Los talleres que durante décadas se han dedicado a este trabajo, inician su labor a temprana hora, incluso meses antes, para que llegado el día, los poseedores de estas imágenes puedan celebrar.

Aunque, el trabajo llega a ser tan difícil, que para el propietario de la imagen, sería más sencillo comprar otro Niño Jesús, que repararlo, sin embargo, el apego es muy grande, pues la mayoría de las veces, estos forman parte de la familia.

Los talleres se pueden localizar de manera permanente en las calles de Santos Degollado y muchos otros en la calle Gómez Pedraza, sin embargo, es costumbre que de manera temporal se ubiquen en alguna de las plazas de la capital.

El festejo de la candelaria es la culminación del ciclo de festejos de fin de año y celebración de año nuevo.