Mauricio Meschoulam
El “Deal of the Century” fue finalmente presentado. La total ausencia
palestina en la ceremonia fue elocuente. No se trata de un acuerdo de paz, sino
de un proyecto que, en todo caso, podría funcionar como una base para
negociaciones futuras. Pero para ello, primero habría que ver si hay forma de
iniciar esas conversaciones, lo que por ahora parece improbable. Y segundo, si
de verdad eso se lograra, seguramente el resultado sería un plan muy distinto.
Así que, de paz no estamos hablando por ahora. Van algunos apuntes:
1. Lo primero es separar el plan y el proceso de su construcción del acto
político que es su publicación. A pesar de que al inicio la Autoridad Nacional
Palestina sí estaba involucrada en las conversaciones, sus desacuerdos se
fueron haciendo evidentes hasta que prácticamente se retiró del proceso.
2. El anuncio del plan justo en este momento político obedece a factores
internos tanto en Israel como en EU. Por un lado, el Impeachment de Trump.
Pero, además, este plan representa una de las mayores promesas de campaña del
presidente. Netanyahu, por su parte, también está en un proceso electoral, y
enfrenta sus propias acusaciones por corrupción.
3. Ahora bien, el proyecto tiene la virtud de volver a colocar sobre la mesa la
fórmula de “dos estados para dos pueblos”. Basado en un
reconocimiento jurídico de una realidad que existe de facto, el plan busca
atender uno de los factores que bloqueaban las negociaciones previas:
garantizar la seguridad de Israel mediante la anexión de franjas territoriales
en Cisjordania que en teoría pertenecen a Palestina. Israel se comprometería a
detener la construcción de nuevos asentamientos ilegales, y, teóricamente, a
finalizar la ocupación (de lo no anexado). El desarme de Hamás y la Jihad
Islámica en Gaza, así como la restitución del control del gobierno palestino en
esa franja, son partes del plan que han sido bien valoradas.
4. No obstante, se permite a Israel anexar todos sus asentamientos ya
existentes en Cisjordania, lo que vulnera la continuidad territorial palestina.
Además, se permite a Israel la anexión de Jerusalén. A cambio de eso, Israel
cedería porciones de su territorio como intercambio, y Trump se comprometería a
recaudar 50 mil millones de dólares en inversión para el Estado Palestino.
5. Este plan ha producido el absoluto rechazo palestino, El riesgo mayor en
este sentido, es que cuando una de las partes en una negociación resulta
aislada, esa parte tiende a radicalizar su posición. En días previos se pudo
observar el anuncio de una postura unificada entre los liderazgos de Hamás y la
Jihad Islámica con la Autoridad Nacional Palestina, normalmente más moderada.
6. El rechazo palestino no era ningún secreto. Sin embargo, una vez revelado el
plan, la situación actual otorga a Trump y a Netanyahu la posibilidad de
adoptar medidas unilaterales bajo la salida de que la parte palestina se niega
siquiera sentarse a conversar.
7. En cuanto a reacciones internacionales, la realidad es que casi nadie quiere
actualmente tener que enfrentarse a Trump. Hay muchos países y actores que ya
tienen sus propios problemas con EU, y prefieren elegir sus batallas.
8. En resumen, el proyecto del “Deal of the Century” no había
iniciado mal en 2017. Pudo haberse convertido en una oportunidad para explorar
puertas distintas y reactivar las negociaciones. Actualmente, sin embargo, lo
que tenemos es un plan que funciona esencialmente como instrumento político,
pero que no pacificará del conflicto. De hecho, posiblemente podría operar en
sentido contrario.
Twitter: @maurimm
