En completo abandono los últimos 12 años, a pesar de que se ha solicitado la reparación al INAH y apoyo al municipio de Toluca.
Julio César Zúñiga Mares/Toluca
Fotos de Arturo Hernández
Su antigüedad de 268 años, los daños estructurales que sufrió durante el sismo de 2017, la falta de mantenimiento durante hace más de 12 años, y la omisión por parte de las últimas administraciones municipales, incluida la de Juan Rodolfo Sánchez Gómez, tienen a la Iglesia de la Santa Veracruz al borde del colapso por el abandono institucional de que ha sido objeto.
“La última vez que se le dio mantenimiento fue hace 12 años. Sé que cada tres años se les estuvo solicitando a las diferentes autoridades municipales que gestionaran ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y realizaran las obras de mantenimiento; yo tengo aquí desde de 2019 y llegando metí un escrito solicitando el apoyo para la remodelación, nos prometieron que se iba a realizar la obra, sin embargo hasta este momento ha quedado en eso, en promesas”, afirmó el Rector del Templo de la Santa Veracruz, Juan Manuel Buzo Sánchez.
Aparentemente, dijo, es sólo la mezcla del revestimiento la que hay que tumbar, sobre todo en la portada principal y en la parte lateral sobre la Avenida Independencia, pues la otra parte pareciera que sólo requiere de pintura, no obstante existen grietas bajo ese revestimiento que requieren de un estudio muy cuidadoso por parte de los especialistas del INAH, para saber cuanta es su profundidad y la gravedad del daño, para determinar si requiere de una reparación mayor.
En este sentido, el “padre mayor”, como también se le conoce, puntualizó que durante el sismo de 2017 este edificio religioso de estilo barroco estípite, sufrió daños estructurales tanto en la torre del campanario como en la torre que aloja el reloj, y una gran grieta surcando la portada de la iglesia que termina en la parte alta del arco de la entrada principal, lo que hace temer que sean daños estructurales que ponen en peligro la integridad de todo el templo.
“Sabemos que es un templo hermoso, muy antíguo y un referente de la arquitectura religiosa de la ciudad, y por lo mismo siempre requiere de reparaciones, sin embargo al ser patrimonio cultural de la Nación, toda intervención en su estructura debe ser avalada por el INAH, y por lo mismo, ante la temporada de lluvias sólo impermeabilizamos toda la superficie superior para evitar futuras filtraciones que dañen aún más la estructura, pero no podemos hacer más”, añadió.
El Rector Juan Manuel Buzo Sánchez dio a conocer que insistirán con las nuevas autoridades municipales y a tocar más puertas para buscar ese apoyo para la remodelación, pues también están limitados para organizar rifas o kerméses para recaudar fondos, ya que para eso también necesitan la autorización por parte del ayuntamiento, que considera el atrio de la iglesia como una plaza pública.
“Sabemos que las piedras que edifican nuestros edificios históricos son importantes de preservar, pero las piedras vivas que conforman la comunidad cristiana son más importantes y son a quienes acudo para darle una restauración a nuestro templo”, terminó diciendo
En 2017 se daño severamente, sin embargo, no se ha hecho ninguna revisión estructural a pesar de solicitarlo el clero.
