IMPULSO/ Agencia SUN
Ciudad de México
El Mago Jaramy está por celebrar 50 años de carrera en la magia y piensa festejarlo con un show en el que incluirá magos de todo el mundo.
El mundo de la magia está lleno de secretos y peligros, y para el Mago Jaramy eso no fue impedimento para poder entrar a ese mundo. Su interés por la magia fue inspirado en la película del Gran Houdini y cuando tenía ocho años, en la escuela llevaron un mago y “me enamoré mucho de ese arte”.
La magia es una fábrica de ilusiones y ser fabricante de ilusiones es estar buscando la sorpresa en el espectador.
“Así como se estudia para ser médico o arquitecto, para ser mago también se estudia, aunque lamentablemente en México no hay escuelas para magos, los países que cuentan con ese tipo de escuelas son Estados Unidos, España y Rusia”, comentó.
Y añadió que: “La clave la de magia es la prestidigitación, teniendo esa disciplina; el dominio de las cartas, la monedas, los cubiletes, viene a los objetos del ilusionismo; donde partes a la asisten a la mitad”.
En México se puede aprender la magia a través de cursos, congresos y lo más importante tener la asesora de un mago, explicó.
Aunque para que un mago acceda a ser maestro es difícil: “Para que tu tengas un maestro debes ser un alumno que haya trabajado mucho, ya que no todos nacen para ser magos. El mago se maneja como una casta de reyes. La esencia de la magia es secreto a secreto, donde son muchos los llamados y pocos los elegidos”.
Ahora, aseguró, con la tecnología podemos aprender a hacer lo cualquier cosa que nos imaginemos, pero magia no.
“Lamentablemente se hacen magos en YouTube, te crees mago porque YouTube te enseñó a hacer unos truquillos. Las personas que aprendieron a hacer tres trucos de magia ni siquiera son aprendices de mago ni aficionados”.
“Los medios de comunicación sí nos ayudan mucho, pero la magia se adquiere a través de otros magos, que dominan todas las parte de la magia; el mentalismo, prestidigitación, el iluminismo, ventriloquía, escapismo”.
Además, añadió: “Ser mago es caro, porque lo que más demanda en la magia son los aparatos”, pero a pesar de eso, el Mago Jaramy comenta, “se vive bien de la magia”, además que gracias a ella ha viajado por todo el mundo.
El cómplice del mago
La asistente del mago es también una parte muy importante, ella es quien se arriesga; es a quien parte a la mitad, a la que hacen levitar y además es la parte glamorosa del espectáculo. “La asistente del mago no tiene que salir encuerada para ser una atracción, debe ser glamorosa mas no vulgar”.
La vulgaridad es algo en lo que está totalmente en contra y menciona que para presentar un buen espectáculo no es necesario utilizar violencia, groserías o hace bullying al público, para él eso es falta de talento.
Este mago cuenta con la mejor, su esposa Sissy, quien comenzó su carrera desde los 15 años de edad. “Ser asistente es despertarte a las 3 de la mañana, meterte en una cajita, guardarte, desguardarte, desdoblarte y desdoblarte”, refiere.
Los peligros en la magia siempre están latentes, muchos magos han dejado de practicarla debido a los accidentes y algunos les ha costado hasta la vida. Y Jaramy no se ha salvado de ello.
“Llegué a accidentarme en un programa de Memo Ochoa, me prendía las manos con lumbre y lamentablemente no entré a tiempo y no pude controlar el fuego. Me quemé las manos de tal manera que me dijeron que no podría volver a trabajar en la magia”.
Además de hacer espectáculos y entretener al público, el Mago Jaramy ha creado el programa “La magia de la seguridad”, un proyecto único en el mundo, que capacita a los trabajadores para que se concienticen sobre las consecuencias de no tener precauciones en el trabajo”.
