Enero 16, 2026
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IMPULSO/ Carlos Ravelo Galindo

Mucho pan y poco al circo

Terminó el canje de los diez partidos políticos. Lo de siempre, unos ganan otros no. Y así será cada elección.

Se reparten el tesoro. Lo que queda y el que viene. Decimos que cada vez que cambian de gobernador o presidente del país, hay pan, canastos y canastos de bolillos, una que otra de campechana y muchas teleras listas para el consumo.

También circo, muchas carpas con payasos, vocingleros, equilibristas, pero sobre todo autoridad (sic) que otorga el dinero para el espectáculo. Que dicen gratis.

Los electos ofrecen meter al bote a sus antecesores. Bueno, casi todos. Los  del tricolor, callan. Perdieron esta vez. Por supuesto que son palabras que se lleva el viento. Nunca cumplen.

Qué bueno sería que los triunfadores, en lugar de hablar del pasado ofrecieran, lo que no hicieron en sus campañas: paz, tranquilidad. No robar, (o poquito).  Empleo, trabajo. No ser corruptos. Educación no solo para los niños sino también para quienes lleguen a la función pública, a cobrarnos.

Estamos cansados de tanta promesa, que se diluye con el tiempo. Tenemos un claro ejemplo con el gobierno de la República, que antes del tercer año se desmoronó. Y va en picada. Aunque lo nieguen los secretarios. Esa es la política. Ni modo.

 Pero también de historia es importante hablar. Hoy también  lo hacemos: El Museo de América de Madrid se creó en 1941.  Tomó  cuerpo de  una idea desde el siglo XVI, desde los tiempos del Cardenal Cisneros hasta la Segunda República con distintas denominaciones (museo Biblioteca de Ultramar, Museo Arqueológico de Indias).

El proyecto arquitectónico de la actual sede fue adjudicado a los arquitectos Luis Moya y Luis Martínez Feduchi en 1943. Las obras se desarrollaron entre 1943 y 1954. El Museo al fin fue inaugurado oficialmente en 1965.

El nuevo edificio pretendía sugerir la idea de la labor civilizadora y misionera de España en América. Por esta razón los arquitectos Moya y Martínez Feduchi lo concibieron en un estilo historicista y neocolonial con un arco monumental en la fachada, una torre que sugiere las de las iglesias barrocas americanas y una disposición conventual en torno a un patio. Las salas de exposición giran en torno a ese patio con dos pisos, a modo de un claustro central ajardinado.

La colección del Museo de América está formada por más de 25.000 objetos. Su temática abarca un dilatado periodo de tiempo que va desde la Prehistoria americana hasta la actualidad, con especial énfasis en tres colecciones. Son: La colección arqueológica de las culturas precolombinas, las colecciones etnográficas y el arte colonial.

Una de las características de buena parte de las colecciones del Museo de América es su formación en el siglo XVIII, el siglo de la Ilustración, gracias a hombres de ciencia, lo que les confiere el singular atractivo de ser antiguas y, en muchos casos, piezas únicas.

La llegada a manos de la Corona española de «curiosidades».

Americanas  se remonta a los viajes de Colón, aunque estas primeras colecciones no han llegado hasta nuestros días debido a los sucesivos incendios de los palacios reales donde se alojaban.

Fue en el siglo XVIII, con la creación del Real Gabinete de Historia Natural por Carlos III, cuando se comenzó a disponer de descripciones e inventarios de los objetos procedentes de las Indias Occidentales que  ingresaban en dichas colecciones y que hoy pueden ser contemplados en el Museo:  las primeras excavaciones anónimas en Perú, de 1764.

La colección peruana reunida por Martínez Compañón, entre 1782 y 1785.  Las primeras excavaciones científicas en las ruinas mayas de Palenque, llevadas a cabo por Antonio del Río. La colección de objetos de los indios de las praderas recogidas entre 1766 y 1722 por el Cardenal Lorenzana y un largo etcétera.

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