IMPULSO/ Teodoro Rentería Arróyave
Malos gobiernos e imposiciones
No es la debacle, pero como si lo fuera, ésa es la fría realidad que enfrenta el Partido Revolucionario Institucional, PRI, ante el desastroso resultado que obtuvo en las elecciones de este domingo seis de junio. Perdió siete gubernaturas y sólo ganó cinco.
El Tricolor había proclamado que, cuando menos, los triunfos estaban asegurados en los estados donde gobierna hasta ahora; el revés fue tan contundente que el mismo presidente del tricolor, Manlio Fabio Beltrones Rivera, ha declarado que el PRI debe cambiar actitudes y crear una reconexión con la ciudadanía.
Explicó que la alternancia que se ha dado cuando menos en cuatro estados, exacto, los que duelen: Veracruz, Chihuahua, Durango y Quintana Roo, según explicó, gracias a la alianza PAN-PRD, representa un mensaje de la ciudanía al PRI y a sus gobiernos sobre “accionar de manera distinta para mejorar y cambiar”.
No es necesario darle más vueltas para encontrar el leitmotiv de lo ocurrido. No es la primera vez que lo decimos, sin embargo es obligado repetirlo, la ciudadanía mexicana desde hace un buen tiempo ha aprehendido o ha asimilado el poder de su voto.
En efecto, el elector mexicano sabe y lo ha comprobado que con su voto premia o castiga, y eso exactamente fue lo que ocurrió este día 6 del sexto mes del año 2016.
Sin necesidad de tanta reflexión, son dos los constantes errores que ha cometido el PRI y que le han costado posiciones políticas y de gobierno, inclusive la misma Presidencia de la República en el 2000.
No le busquemos más explicaciones, el PRI perdió 7 gubernaturas, entre ellas la considerada joya de la corona, Veracruz y las no menos importantes, Chihuahua, Tamaulipas, Quintana Roo, Durango y Aguascalientes. Por simple obviedad se daba por descontada Puebla.
Ni en los peores escenarios teníamos este panorama, confesó valiente la secretaria general del PRI, Carolina Monroy del Mazo. Nosotros por el contrario como lo apuntamos desde el principio, el fracaso electoral del tricolor está más que determinado, visto y comprobado, ¿por qué?
Porqué en todos los estados donde se impuso la coalición PAN-PRD, son las mismos que sufrieron o que todavía sufren las más desastrosas administraciones de gobernadores priístas, a todo ello, es de añadirle la fórmula explosiva para la derrota: las imposiciones de pésimos candidatos.
Por cierto, la mayoría de ellos, antiguos militantes tricolores que ante el despreció de los mandos cupulares prefirieron irse con la oposición, y ahí con sus triunfos, demostraron que las imposiciones de poder, al final se malogran, fracasan, como le ocurrió este domingo al antiguo invencible PRI.
Periodista y escritor; Presidente del Colegio Nacional de Licenciados en Periodismo, CONALIPE; Secretario de Desarrollo Social de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP. teodoro@libertas.com.mx
