IMPULSO/ Francisco Javier Estrada
¡Ah qué elecciones!
Han pasado las elecciones más importantes de este 2016, muchos dirían que han sido las elecciones <<madre de todas las elecciones>> porque se tiende en cada época a tratar de pensar que la elección que le toca a cada uno es la más grande todas.
Y puede que sea así, para aquellos que se juegan su futuro inmediato, coyuntural, como podemos ver y, no estructural, pues al final nada cambia para este sufrido país.
Para cada candidato todo es un punto único, el serlo y poder aspirar a ser representante popular le significa todo, Todo con mayúscula, aunque en ello no haya ningún pensamiento o idea de cómo ayudar a su patria chica o grande, a salir de la pobreza o a mejorar su ‘función’ política para alcanzar la democracia o el progreso y bienestar social y familiar.
Bueno, han pasado las elecciones del 5 de junio del presente año, y nos preguntamos qué cosa sucederá con los elegidos. ¿Acaso alguno de ellos pasará a la historia para bien, como sí ha sucedido ejemplarmente con don Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Valentín Gómez Farías, José María Luis Mora, Benito Juárez, Francisco Zarco, Melchor Ocampo, Leandro Valle, Ignacio Ramírez “El Nigromante” o Ignacio Manuel Altamirano.
Por sólo citar a algunos de nuestros próceres del siglo XIX, que siguen siendo los más significativos en la clase política de la que sí podemos ufanarnos ante el mundo entero. No es así en el siglo XXI, la clase política de este tiempo no tiene posibilidades de compararse con estos gigantes de la revolución, la independencia y la participación política y social.
Nada de eso. Estamos pobres de clase política. Eso es una realidad, y me sirve de ejemplo el trabajo de investigación y estudio en general de los siglos XIX y XX, al tener por tema la clase política de esos dos siglos, en el siglo Veinte con Ricardo y Enrique Flores Magón, Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Francisco Villa, Emiliano Zapata, Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Lázaro Cárdenas del Río y Adolfo López Mateos. En los dos siglos es grande la presencia de nuestros políticos respetados en el mundo y dentro del país. Con todo y que a alguno de ellos pudiéramos encontrarle un pero.
Vemos cómo es que de nueva cuenta están haciéndose las cuentas alegres de quién ganó más o aquél que perdió más. La noticia es nueva, pues el PAN en alianza con el PRD alcanzó 7 victorias en una sola elección. En ese sentido este 5 de junio es un resultado histórico para quienes gobernaron desastrosamente durante 12 años el país.
El primero, Vicente Fox Quezada malgastando de manera lastimosa la riqueza que le llegó vía el petróleo caro que durante su sexenio se tuvo. Lástima por el pueblo mexicano. Después en ese invento de la ‘guerra’ contra el narco, de la cual no se ha podido salir, ni se saldrá en mucho tiempo.
El gobierno de Felipe Calderón quizá sea el peor que se conozca en toda la etapa de regímenes de seis años que tiene nuestra historia moderna de la política.
Pero los resultados electorales están ahí. Duros y llamativos, para decir que la derecha unida a una extraña marioneta de color amarillo, con siglas de PRD, han podido dar un triunfo a todo aquello que significa tirara al PRI a como de lugar. Sin que importen los medios ni las ideologías.
Y en todo caso el PRI bien sabe que varias de estas pérdidas son debido al alejamiento que ha tenido de las bases, es decir, de ese pueblo, al que tanto respetaba el martirizado Luis Donaldo Colosio.
Si, ya es tiempo que la clase política de este país se vaya poniendo las pilas, y piense el lugar que va a ocupar en el estudio de los liderazgos en la historia de México. Por ahora la debacle está a la vista, y eso es una mala noticia para el pueblo mexicano, que hace mucho que está esperando a gobiernos que le den gloria, dirección, ejemplo, honestidad y espíritu democrático.
