IMPULSO/ Carlos Ravelo Galindo
Esta soledad
Tras las elecciones para los que asumirán el nuevo encargo del pueblo de vigilar a los corruptos. O convertirse en genéricos. O similares. Vaya, lo mismo pero más barato, el doctor Fernando A. Calderón aceptó hablar de la soledad que nos invade.
Recordó nuestro comentario de mayo tres sobre “en la soledad” en que nos tienen nuestras autoridades. Y nos ofreció ampliarlo.
Ahora que vino a la ciudad de México”, cumplió. No le quitamos ni la firma que va al final.
Clásicamente, se ha definido a la soledad como el hecho de estar solo, sin compañía alguna o también como un sentimiento de melancolía que se tiene por la falta , ausencia o muerte de una persona.
Esta definición que tiende a ser universal, carece de algunos complementos. El mayor de ellos, es que en múltiples ocasiones puede proporcionar felicidad.
Como puede observarse tal parece ser, que se piensa , es un sentimiento exclusivamente humano, pero esto no es exacto, ya que es muy seguro que algunos animales perciban con mucha claridad , este sentimiento, aunque este no sea conciente, sino sólo parte de su instinto, esto sucede sobre todo, cuando se presenta en su existir, el desprendimiento o muerte de sus crías, así como de sus parejas indispensables para la perpetuación de su especie, como ejemplo mas claro tenemos la conducta de algunos animales como los elefantes que emiten barritadas dolorosas y tratan de mover a los caídos para resucitarlos, el aullido de los perros ante la muerte de un compañero ya que presienten una soledad total inminente.
En realidad, creo que se puede optar por una clasificación muy simple de la soledad, fragmentándola en soledad total o en soledad parcial y evitar así la creencia generalizada de que la soledad significa aislamiento siempre.
La primera es la soledad de aquél que por alguna circunstancia se ve obligado voluntaria o involuntariamente a desprenderse absolutamente de cualquier contacto con los seres de su especie.
La segunda es la soledad de aquel que busca la abstracción sólo por momentos largos o breves de los seres de su especie.
La primera corresponde fundamentalmente al eremita, al ermitaño o al ser humano que voluntariamente decide estar solo, para lo cual se aleja de la sociedad en la que vive, como han sido los iluminados o las personas enclaustradas o aquellas que involuntariamente han sido encerradas y aisladas en celdas sin comunicación como alguna clase de prisioneros de guerra, terroristas, enfermos mentales o delincuentes peligrosos.
Como se ve, la soledad se entrelaza poderosamente con la libertad, conformando una de las grandes paradojas de la existencia, enfrentando dos polos contrarios que se vinculan estrechamente, solo y libre, libre pero no solo.
Es pertinente señalar que, seguramente en la época primitiva, la soledad era un tormento y llevo al hombre a buscar la compañía , ya que este tormento era insoportable para los seres vivos, sin embargo, cuando la sociedad presiona en grado extremo, el ser humano busca siempre volver a la soledad, sobre todo en la época actual, en donde la explosión demográfica aturde, el imperio de la técnica y la tecnología enloquece, los medios de comunicación y la política envilecen, las religiones y sus cultos enfurecen, la amenaza de guerras nucleares nos atemoriza , enmudece y entristece.
Es indudable que el ser humano se ve impulsado cada vez más a huir de la soledad total y tomar sólo como liberación de sus pesares únicamente a la soledad parcial, si es que desea perpetuar a la especie y dejar su herencia biológica, cultural y social como sello de su existencia terrenal.
Cómo puede el hombre entrar en la soledad parcial para librar aunque sea un poco la presión social, se pregunta uno frecuentemente no hay respuesta colectiva la respuesta es individual y depende del grado de evolución sociocultural del individuo, la selección de métodos para llegar a lograrlo es múltiple y esta multiplicidad se va ampliando paulatinamente. Frecuentemente, se busca la soledad en la escritura, en las actividades artísticas como la pintura, la escultura, o en la lectura o la música. Ya que se necesita un grado de abstracción total para adentrarse en esas actividades y sumirse en una profunda soledad.
Gracias, querido amigo.
craveloygalindo@gmail.com
