Enero 15, 2026
Clima
4°c Máxima
4°c Mínima

De Adicto a ADICTO

IMPULSO/  Ernesto Salayandía García

El gran embudo, la ludopatía

Un lamentable error, haber legislado la ley de juegos y sorteos

Mi padre, Don Domingo Salayandia Nájera, Presidente de la Agrupación Nacional Periodística ANPE, desde los inicios de esta institución, año con año, se pronunciaba por permitir la presencia de casinos en puntos estratégicos dentro del territorio nacional, sitios emblemáticos para atraer el turismo, él, Don Domingo, sostenía la idea de que los casinos eran un dinamo generador de dinero y que éstos ingresos deberían favorecer a los municipios.

Peleando siempre en uno de sus estandartes, el municipio libre, solido e independiente, argumentaba que los casinos, no eran para todo público, como sucede ahora, cada persona debería de acreditar sus ingresos anuales y fijarle una cantidad máxima para apostar, no contemplaba, como sucede ahora, que los jóvenes menores de 25 años ingresaran a las salas de juego, le ponía candados a todos aquellos que pudieran adquirir la enfermedad, la adicción al juego, ludopatía, ésta iniciativa de ANPE, fue entregada al Presidente de la República en turno, desde Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría, José López Portillo, Miguel de la Madrid y Carlos Salinas de Gortari.

El texto se modificaba año con año con la aportación de periodistas de toda la república, tenía un sentido nacionalista, genuino, totalmente contrario a la autorización que se dio, sin tomar en cuenta muchos factores que hoy dañan a la nación entera; tenemos un serio problema de ludopatía en todas partes, mujeres enfermas de sus emociones que son capaces de prostituirse para seguir en el juego, con la idea de “reponerse”. 

Los casinos no le dan utilidad a los municipios, cualquier persona puede entrar y perder su ingreso mensual, quedarse prácticamente sin nada, porque no hay filtro para ello.

Mujeres mentirosas

A las 10 u 11 de la mañana, los casinos están llenos, a reventar, la mayoría, son mujeres jóvenes, adultos mayores y estudiantes, las amas de casa, se gastan el dinero de la luz, el teléfono, el agua, las colegiaturas, la despensa, llegan a empeñar sus joyas y aparatos electrodomésticos, entran en el juego, dé: – en esta me recupero.

Pierden una fortuna, pero siguen ahí, prendidas de la maquinita con la esperanza de “recuperar” lo perdido, les da por invitar incautas, supuestas amigas a las que también contaminan y se hacen adictas al juego, pasan horas y horas, como todos los clientes enfrente de una maquinita o jugando y apostando a diversos juegos de azar, las que aún tienen marido, se burlan de ellos.

Estoy en una junta en la escuela, te marco en cuanto termine.- Tuve que acompañar a Julieta mi amiga al doctor.- Estoy en tránsito a ver cuánto debo de infracciones.- Me están poniendo las uñas y voy a tardar como dos horas, yo te llamo.- No te había hablado, me quedé sin pila. 

Y bla, bla, bla, mentira tras mentira, el ludópata no se da cuenta de la enfermedad, hasta que empieza a sufrir las consecuencias, a tocar fondos y a registrar pérdidas, pierde la confianza de su pareja, abandona a sus hijos, pierde la credibilidad con tantas mentiras, pierde los ahorros y gasto diario, pierde propiedades, y pierde su dignidad; hay fondos crudos, desagradables, te quemas pidiendo dinero prestado y das tu palabra de pagar, pero no puedes, las puertas se cierran y entras en un verdadero dilema.

Yo soy ludópata

Perdí en las apuestas de gallos una verdadera fortuna, borracho apostaba hasta lo que no tenía. Cometí muchos errores en mi vida, errores garrafales, como juntarme con gente  enferma, como sentirme el Juan Camaney, igual, como el vivir para los demás, el tratar de caerle bien a la gente buscando su aprobación, ahí puedes verme sentado en el anillo del palenque, con mi texana, botas vaqueras y traje ranchero, cinto piteado y toda la cosa, a un lado, la botella de coñac y rodeado de corredores.

ernestosalayandia@gmail.com 

: Toda una tranza bien orquestada, me drogaban para que perdiera el sano juicio, algo le ponían al coñac y mi comportamiento era propiamente de un idiota.

 

 

Etiquetas:

Dejar un Comentario