IMPULSO/ Argentina Casanova*
Quinto poder Infancia
Aunque en México el matrimonio infantil está prohibido en la legislación de 18 estados -cinco más están en proceso-, el reto para la sociedad es abrir espacios para la reflexión, análisis y participación de las niñas y adolescentes en el tema.
Este lunes la agencia Cimacnoticias realizó un debate tuitero en el que participaron activistas, feministas, defensoras de Derechos Humanos, organizaciones defensoras de los derechos de la infancia, y también el secretario ejecutivo del Sistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes, Ricardo Bucio Mújica.
Durante las dos horas que duró, la participación se centró en las consecuencias del matrimonio infantil en la vida de las niñas, principalmente en los efectos que tiene para su vida adulta, así como los riesgos para la salud, y las implicaciones de la violencia de género que hay en torno a él.
Aunque el matrimonio infantil está prohibido completamente en 18 entidades y 5 más están por hacerlo, la “naturalización” de éste en la realidad, lo hace distar mucho de su eliminación definitiva. En parte, como lo expresaron en los tuits muchas de las participantes, porque está ligado al fenómeno de la pobreza y es una vía de “subsistencia” para “quitar presión” sobre la economía de las familias.
Si bien el problema está focalizado en sectores urbanos marginados, rurales y comunidades indígenas, y una de las causas es la pobreza, también está la preservación del “honor”. Cuando una niña es víctima de violencia sexual, la familia considera que con el matrimonio hay una reparación tácita de esta falta.
Como una práctica- herencia de las formas patriarcales, el matrimonio infantil está íntimamente ligado al matrimonio servil, ya que en muchas ocasiones representa una situación de esclavitud para las niñas que deberán permanecer en espacios privados, conferidas a actividades y roles domésticos.
Las niñas, como aportaron tuiteras y tuiteros que participaron, viven violencia y marginación, pero esta situación se agrava por la indiferencia de la propia sociedad que continúa naturalizando las prácticas de uniones tempranas entre niñas y hombres adultos -los que les llevan al menos 5 años, y en algunos casos hasta 20 años o más de diferencia-.
Se requiere involucrar una planeación, políticas públicas y como considera @DerechoInfancia abrir espacios al diálogo y la reflexión donde sean protagonistas las niñas y adolescentes, involucrar a más actores, y por supuesto incluirlo en la agenda pública como una prioridad.
México ocupa el cuarto lugar en Latinoamérica en matrimonio infantil, cinco por ciento de la población menor de 15 años contrae matrimonio antes de llegar a esa edad y la muerte materna se está concentrando en las niñas de 15 a 19 años en todo el mundo, debido a los embarazos tempranos.
* Integrante de la Red Nacional de Periodistas y del Observatorio de Feminicidio en Campeche.
