Rodrigo Sandoval Almazán
# Instrucciones para tirar un presidente
1. Tener una Constitución con equilibrio de poderes.- Si usted cuenta con una Carta Magna, donde se establezca una sana separación entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, donde todos sus integrantes puedan ser procesados por actos criminales en igualdad de circunstancias y con estricto apego a derecho, entonces ha dado el primer paso para poder destituir a su presidente. De lo contrario, la única salida que le queda es convencer a a los militares y deponga su presidente por la fuerza, lo cual no le recomiendo, más que siendo la última desesperada opción que tenga.
2. Busque un pretexto.- Si su Constitución le permite enjuiciar al presidente, lo mejor es que lo vigile como halcón a su presa, en el momento en que cometa algún error, por pequeño que sea, entonces busque, investigue, proteja a los testigos clave, contrate un super abogado investigador que pueda reunir pruebas; guarde con tres llaves los archivos y ofrezca una conferencia de prensa para protegerse.
3. Haga una alianza con el partido opositor en turno. No importa la ideología, ni los valores políticos, sino que sea el partido que perdió la elección presidencial. Proponga que este juicio político le va a conseguir un capital político inmejorable, que incluso le permita disputar la siguiente elección y hasta ganarla. Si ese partido no lo quiere, entonces busque a los grupos no gubernamentales e incluso con la prensa para que presionen a dicho partido y acepte el reto de juzgar al presidente.
4. Construya un juicio mediático. No se olvide que el juicio político se gana en las calles y en la prensa, aunque quisiéramos ganarlo por las leyes, tanto los fiscales especiales como los jueces están influenciados en gran medida por su contexto y sus valores. Depende de la cultura política y del país, pero en la mayoría de los casos el presidente se verá culpable o inocente en los medios, aunque el veredicto sea otro y eso lo tiene que explotar en las urnas y en la campaña electoral. Por lo tanto, lo más posible debe circular en los medios de comunicación, en las redes sociales y cualquier otro medio de comunicación de masas, para que el impacto del juicio llegue hasta el ciudadano más despistado.
5. Arme su estrategia pensando en el tiempo electoral. No basta llegar a las elecciones con un candidato presidencial debilitado es preciso acabarlo antes de competir. Por lo tanto, mientras más días, semanas y meses le lleve el juicio y tenga presencia mediática en un contexto electoral será mejor. Por que el candidato presidencial tendrá que librar dos batallas: una, la de su juicio político, y la otra de la campaña electoral que tenga que sortear contra la marea de opinión pública en su contra. Planee sus tiempos electorales en función de las revelaciones clave del juicio, de los testigos que piense exhibir y de los tiempos de respuesta del juzgado o del congreso a su beneficio.
6. Los enemigos de mi enemigo son mis amigos. Recuerde esta máxima, por ejemplo con John Bolton en el caso Trump. La declaración de este personaje en el juicio contra el presidente norteamericano fue clave para sustentar el resto de la evidencia, como para formar un juicio mediático contra su candidatura presidencial y evitar que sus potenciales electores le sigan apoyando. Por ello, es necesario buscar a aquellos enemigos potenciales y alentarlos a que participen en el juicio mediático ya que será determinante sumar estas voces en torno a la candidatura presidencial.
7. Sin importar el veredicto continue el juicio en la campaña electoral. Lo ideal sería que el juicio político fuera un resultado imparcial, donde predominara la ley por encima de los intereses partidistas o los privilegios personales, pero sabemos que no es así. Un juicio político es político. Donde impera la lucha de poder. Por ello, si el resultado no será deponer al presidente – o hacerlo renunciar – entonces, lo que tiene que buscar es quitarlo a través de las urnas, para ello sirvió el desgaste mediático que realice durante el juicio.
8. Si todo falla en las urnas: construya oposición. Sin embargo, a pesar de que las urnas pueden devolvernos la democracia, también pueden equivocarse. Los populistas pueden seguir con su eterno discurso de enamoramiento y cambiar las mentes por los corazones. Un desgastado candidato presidencial por un juicio político se puede convertir en un mártir perfecto de la democracia, víctima de la conspiración y así volver a ganar las elecciones, si fuera el caso, solo le queda construir oposición fuerte durante varios años, ir minando paso a paso, la legitimidad presidencial populista y esperar a que los vientos electorales le devuelvan la oportunidad de convertir una derrota en victoria.
9. En caso extremo: comience la resistencia civil y la guerra de guerrillas. Pero no todos los pueblos pueden esperar tanto. Hay quienes están demasiado agotados o han perdido tantas libertades o han abusado tanto del poder, que lo único que queda es lanzarse a la resistencia civil antes de llegar a las armas o la violencia desorganizada. Es un paso que no recomiendo, pero me queda claro que la fuerza de las armas a veces es la única opción para cambiar de régimen, lo malo es que se corre el riesgo de deponer un dictador para poner a otro. En cambio, el proceso democrático permite una reflexión y un contrapeso con las instituciones.
10. Si gana la elección o la guerrilla no se olvide regresar al paso 1. Si la enseñanza no fue clara, entonces no se entendió a Rousseau, lo que se busca con los tres poderes fue establecer un contrapeso para el poder único, un equilibrio de poderes, por tal razón, ese equilibrio de poderes debe definirse desde el ámbito constitucional para evitar que cualquier dictador se cuele en la presidencia.
Para mayores informes contacte a la congresista Nancy Pelosi en Estados Unidos.
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