IMPULSO/ María Guadalupe Colín Romero
México
Los referentes universales de la composición y la interpretación de la música para orquesta son originarios de tierras europeas, destacan vieneses, italianos, franceses y alemanes; sin duda, por generaciones, hemos dejando en el olvido a personajes nacidos en nuestra patria siglos atrás, quienes también dejaron huella, además de una gran herencia cultural de la denominada música culta.
Uno de los precursores de la corriente a la que se denominó “Romanticismo Musical Mexicano”, periodo con un auge entre las últimas décadas de 1800 y las primeras de 1900, es decir, durante el Porfiriato (en Europa, la época romántica es considerada a partir de finales del siglo XVIII), es el maestro Felipe Villanueva, conocido por dar nombre a la sala de conciertos ubicada en la capital mexiquense.
Felipe de Jesús Villanueva Gutiérrez, músico y compositor mexiquense, originario de Tecámac, nació el cinco de febrero de 1862, desde pequeño mostró aptitudes para la interpretación musical, siendo su hermano y el director de la banda de su pueblo sus primeros instructores, lo que le permitió desarrollar la faceta de compositor a la edad de 10 años, teniendo como inspiración a Miguel Hidalgo. Posteriormente, se traslada a la Ciudad de México para estudiar en el Conservatorio Nacional de Música, de donde es rechazado poco tiempo después.
Después de este amargo episodio, continúa con su formación musical alternando como pianista y violinista en un teatro para poder costear sus estudios. Años más tarde, el artista cuenta con un repertorio que la compañía estadounidense Wagner y Livien le publica en 1879, en el que se encuentran las piezas “La erupción del peñol” y “La llegada del ciclón”.
Villanueva también destacó como maestro de música, labor en la que dejó clara su inclinación hacia los clásicos italianos y alemanes, especialmente por la obra de Johann Sebastian Bach, línea que le permitió combinar esta escuela con los ideales nacionalistas que dieron origen a la danza mexicana. En el año de 1887, junto con otras figuras de la composición de esa época (entre ellos, Ricardo Castro y Gustavo Campa), fundó el Instituto Musical, donde los docentes difundían, además de Bach, la herencia de Chopin y Liszt.
El reconocimiento llegó con sus obras “Vals poético” y “Vals amor”, pero también en su producción se pueden encontrar óperas, zarzuelas y mazurcas (según lo que entendí, espero no equivocarme, una ópera es una obra teatral acompañada de la orquesta y la zarzuela se destaca por ser una variación de la ópera, surgió en España y retoma el nombre del Palacio de la Zarzuela, finalmente, la mazurca abarca reportorios de música bailable de cada región).
Felipe Villanueva falleció el 28 de mayo de 1893 en la Ciudad de México, víctima de una pulmonía, dejando obras como “Vals causerie”, “Ana”, “Sueño dorado” y una ópera inconclusa: “Keofar”.
Otro destacado compositor contemporáneo de Villanueva fue José Juventino Policarpo Rosas Cadenas, mismo que creara la obra de reconocimiento internacional “Sobre las olas”, a pesar de este notable éxito, no gozó de reconocimiento, sino hasta después de su muerte.
Juventino Rosas, nacido el 25 de enero de 1868, en el poblado de Santa Cruz. Estado de Guanajuato (hoy, Santa Cruz de Juventino Rosas), hijo de un integrante de la banda militar liberal republicana, estuvo cerca de la profesión musical desde muy pequeño, por lo que él, su padre y su hermano se trasladaron a la capital de la República Mexicana, radicando en las inmediaciones de Tepito, lugar que fuera testigo de la muerte de sus familiares después en una riña. Los integrantes de la familia Rosas se habían integrado a las orquesta de los hermanos Elvira y, posteriormente, a la de los hermanos Aguirre, en esta última, después de una fiesta, don Jesús Rosas y su hijo Manuel resultaron heridos de muerte, quedando el pequeño Juventino solo en la Ciudad de México.
Para poder sostener su estadía, se vio en la necesidad de laborar como profesor, posteriormente, ingresa al Conservatorio Nacional en el año de 1885; después de concluir sus estudios, se relaciona con el músico Eduardo Gabrielli, quien había sido discípulo de Giussepe Verdi, instrucción que le da la pauta para empezar a componer sus primeras piezas.
Rosas destacó con su maestría en la ejecución del violín, despertando el interés del entonces presidente Porfirio Díaz, ello después de escuchar el vals titulado “Carmen” en honor de su esposa, Carmen Romero Rubio, interpretado en su cumpleaños.
Al igual que su padre, Juventino se adhirió a la banda militar, aunque desertó muy poco tiempo después. En el año de 1888, escribe su obra maestra “Sobre las olas”, cuyos derechos de autor vende a “Wagner y Lieven” porque atravesaba por una precaria situación económica; a pesar del reconocimiento por esta pieza, Rosas se enfrentó a la crítica internacional, ya que se llegó a adjudicar la composición a músicos europeos, so afirmación de que era imposible que un mexicano logrará tan magníficos arreglos, por lo que incluso se lo llegó a acusar de plagio.
Después del merecido impulso que le dio “Sobre las olas”, se une a la Orquesta Típica Mexicana, realizando una gira que llegó hasta la ciudad de Chicago, donde obtuvo sendos reconocimientos al actuar en diversos teatros y cafés de la ciudad norteamericana. Esta gira también lleva a la orquesta, dirigida por Rosas, a suelo cubano, donde cosecharía innumerables éxitos, aunque también contraería una enfermedad, mielitis espinal (inflamación de la médula espinal), que lo mató el nueve de julio de 1894 en Batabanó, Cuba; poco más de una década después, se logró la exhumación de sus restos para ser trasladados a México.
De igual forma, otro personaje ilustre de la herencia musical mexicana es el autor del himno del Estado de Oaxaca, la pieza “Dios Nunca Muere”. Macedonio Alcalá Prieto, músico originario de Oaxaca que nació el 12 de septiembre de 1831. Sus inquietudes artísticas fueron evidentes a temprana edad, por lo que fue instruido en instrumentos como el piano, el chelo, viola, flauta y tuvo predilección por el violín.
En sus primeros años, amenizaba ceremonias religiosas, bailes y reuniones sociales. Después de conseguir una beca, realizó estudios en la Ciudad de México; decide regresar a Oaxaca y se integra a la Orquesta Filarmónica de Santa Cecilia. En 1854, contrae matrimonio y procrea tres hijos, en esta etapa de su vida, desarrolla (al igual que Rosas) dependencia al alcohol derivado de la miseria en la que se encuentra la familia, a pesar de ser un músico reconocido; para agravar la situación, el jefe de familia contrae una enfermedad que lo deja en cama, prácticamente desahuciado.
Convaleciente, el moribundo compositor recibe la encomienda de escribir un vals en honor a la Virgen María, según varios historiadores, esta petición la realizan habitantes de la comunidad de Tlacolula; después del éxito obtenido ante la población, esta pieza ha sido adoptada durante generaciones como un segundo himno para el Estado de Oaxaca.
Después de esta obra, Macedonio Alcalá fue profesor de música, actividad que desarrolló hasta su muerte el 24 de agosto de 1869. Cuenta la historia que, después de su deceso, Bernabé Alcalá (hermano) se adjudicó fallidamente la autoría de la pieza. Gracias a esta aportación tan significativa, uno de los teatros más importantes del país lleva su nombre (Teatro Macedonio Alcalá, Oaxaca de Juárez).
De esta breve manera es como, desde mi trinchera, reconozco el talento olvidado que deja la historia mexicana, tratando de plasmar un poco de la vida y obra de estos personajes, algunos (porque faltan, por lo menos, Revueltas o Moncayo) que dejan un legado invaluable de México para el mundo. Ya para finalizar, tal vez no sea tan trascendente, ya que las recomendaciones que haré probablemente sean muy conocidas, pero por lo menos tendrán impacto en las generaciones más jóvenes, respecto a la vida de Juventino Rosas, les aconsejo que vean la película de Ismael Rodríguez “Sobre las olas” (1950), protagonizada por Pedro Infante. Derivado de la creación de Macedonio Alcalá, les recomiendo también las interpretaciones de “Dios nunca muere”, también en voz de Pedro Infante o con el “Rey del bolero ranchero”, Javier Solís, en lo personal, prefiero la de Solís.
María Guadalupe Colín Romero
Uno de los precursores de la corriente a la que se denominó “Romanticismo Musical Mexicano” es el maestro Felipe Villanueva, quien, para muchos, suele ser conocido por dar nombre a la sala de conciertos ubicada en la capital mexiquense”,
María Guadalupe Colín Romero,
Columnista.
Destacado compositor fue José Juventino Policarpo Rosas Cadenas, quien creara la obra de reconocimiento internacional “Sobre las olas”; a pesar de este notable éxito, no gozó de reconocimiento, sino hasta después de su muerte”,
María Guadalupe Colín Romero,
Columnista.
