IMPULSO/ Agencia SUN
Ciudad de México
Hace poco más de un año que las calaveras gigantes de “Spectre”, la nueva aventura de James Bond, podían verse en el Zócalo capitalino y se quedaron en México, pero hoy, ya nada de eso existe.
La razón es que todas fueron destruídos por el tiempo y una de ellos fue robada en Iztapalapa.
Los cráneos realizados por un colectivo del Faro de Oriente estaban hechos de cartón con esqueleto de metal y se fueron diluyendo por las lluvias y el clima al no ser guardadas. Cada figura osciló entre los 60 mil y 100 mil pesos.
Los esqueletos gigantes usados en el desfile inicial de la película fueron enviados a Inglaterra por petición de la producción.
