Por: Arturo Albíter Martínez
Según el ITAEE desde el 2018, la tendencia es que la economía en la entidad vaya a la baja y desde que llegó Enrique Jacob sólo ha registrado números negativos.
El acumulado del año se ubica en un preocupante -3%
Como mencionamos desde ayer luego de que el INEGI dio a conocer el ITAEE o Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal los resultados deberían preocupar al gobierno estatal, porque desde hace mucho tiempo no se notaba un momento así para la economía mexiquense que debería ser una de las más importantes del país.
Ayer dimos el primer adelantó y comentamos que la economía del Estado de ubica en la posición número 26 del país con un -2.6 por ciento de decrecimiento y es la última si nos referimos a la aportación que hace a las variantes de este sector en el país.
Ahora si analizamos cual ha sido el comportamiento de la economía desde el primer trimestre del 2018 que es prácticamente el primero que se califica de la actual administración, porque debemos recordar que llegan el septiembre del 2017.
Así que el primer semestre que se califica del gobierno que se encuentra en funciones es el primero del 2018, al menos que da a conocer el INEGI.
De esta forma podemos ver que con la inercia que deja el pasado sexenio, el primer trimestre alcanza un 5.4 por ciento de crecimiento que se ubicó como uno de los más altos y que por supuesto su aportación al crecimiento nacional era importante.
Pero fue la primera y única alegría porque desde ese momento y hasta el último trimestre que evalúa el INEGI, sólo se han registrado retrocesos hasta llegar a los números negativos y en lugar de aportar a la economía, el Estado de México se convierte en una entidad que decrece.
Para el primer semestre del 2018 los números se mantenían altos, pero ya se perfilaba una disminución, casi marginal, pero disminución a final de cuentas, y es que los inversionistas le dieron un voto de confianza a la presente administración y los capitales mantenían su flujo a pesar de los contratiempos que se empezaban a notar.
En el segundo trimestre se alcanzó un crecimiento del 5.2 por ciento que sin duda era muy bueno, en aquel momento la secretaria de Desarrollo Económico era Alejandra del Moral.
En el tercer trimestre las cosas empezaron a cambiar, los problemas con la economía en la entidad mostraban cambios radicales, ya no se tenía un ambiente empresarial homogéneo, Lourdes Medina presidente del Concaem reventó la unidad del sector con el apoyo gubernamental, el ambiente se hizo turbio y se sumó al mal manejo que se le daba a la administración pública.
El resultado fue que para el tercer trimestre el indicador cayera un significativo 2.3 por ciento que para un estado como el de México ya era para prender las alarmas, en aquel momento llegaba Alberto Curi que tampoco pudo hacer mucho a pesar de que declaraba muy confiado que se podía crecer a niveles del 4 por ciento.
Problemas de salud y su incapacidad para estar al frente de una de las dependencias más pequeñas del gobierno estatal lo dejaron de lado y para el cuarto trimestre la situación ya era más preocupante.
El ITAEE marcaba que la economía del estado decrecía por primera ocasión en la administración y se ubicaba en el -2.3 por ciento, algo que era difícil de ver en el Estado de México, a pesar de ello, el gobierno estatal no se preocupaba, como parece que ocurre hasta este momento, por la situación.
Para el 2019 se anunciaba con bombo y platillo que llegaba un nuevo secretario a Desarrollo Económico, Enrique Jacob era el funcionario que haría funcionar de nueva cuenta al sector, ya había estado al frente de la dependencia, así que no tendría mucho problema en tomar las riendas y poner todo en orden.
Lamentablemente lo primero que hizo fue tomar partido, en lo que se notaba como una batalla entre las dos principales organizaciones empresariales en la entidad, decidió apoyar a Lourdes Medina y al CCEM lo hizo de lado.
Mientras eso pasaba entre organizaciones empresariales, a Enrique Jacob pareció no importarle lo que le ocurría a la economía, los empresarios habían dejado de confiar en el Estado de México para invertir porque la tramitología era un caos.
A Sedeco la quitaron Mejora Regulatoria y la oportunidad de actuar en torno al DUF, el resultado fue desastroso, el primer trimestre la economía volvía a caer, ahora a -2.8 por ciento.
Tres secretarios en Desarrollo Económico en menos de dos años y nada cambió, la situación iba a mal a muy mal, el crecimiento se mantuvo durante un semestre en números negativos.
El tercer trimestre fue de miedo, el INEGI reportaba que la economía en la entidad bajó a 3.6 por ciento, no se podía estar en tan malas condiciones, era increíble que las inversiones no llegaban, algunas estabas detenidas desde el primer mes que entró la actual administración, la imagen del Estado de México no podía estar peor.
Los inversionistas en total incertidumbre, hablaban de millones de pesos detenidos y con ellos miles de empleos porque el gobierno del estado no avanzaba para darles los permisos correspondientes, y a nadie en el sector oficial parecía importarle.
Incluso hasta se notaba que optaban por copiar la estrategia del gobierno federal y sin decirlo abiertamente, en el discurso parecía que tenían otros datos, el segundo estado que más aporta al PIB y que si las calificadoras de deuda internacionales les habían dado el visto bueno a sus finanzas eso quería decir que la economía avanzaba.
Es hasta la mitad del año que el mandatario hace algo que trata de reducir el impacto y hacen un intento por mejorar el tiempo de respuesta en relación al DUF, pero el golpe ya era irreversible, porque además parece que se queda en intento.
Para el tercer trimestre que es el último que da a conocer el INEGI se vuelve a tener un -2.5%.
Y parece que el gobierno estatal insiste en tener otros datos; ya el tema de Enrique Jacob y su preocupación por el desaparecido INADEM es otra cosa. A final de cuentas está más que amarrado en su puesto, nadie, ni los malos resultados lo quitan de ahí.
