Enero 15, 2026
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El perro más increíble que un ser humano

IMPULSO/ Edición Web

Europa

Este perro guía cuida a su dueño con una devoción absoluta. Hasta lo acompaña cuando duerme, Mahe, el perro que se tomó su trabajo más en serio que cualquier ser humano en este planeta.

El vínculo afectivo que Mahe, un labrador negro, y su dueño James, un pequeño chico con autismo, han creado en el último tiempo es tan fuerte que hasta el hospital al que el niño debe ir producto de sus convulsiones, ha permitido el ingreso al animal a fin de que este se sienta mejor. Saben que James lo necesita y que sin su mascota nada sería lo mismo.

James debía someterse a exámenes para diagnosticar la causa de sus ataques. Estaba recostado en la camilla cuando Michelle, su madre, notó que algo le pasaba a Mahe.

“Vi al perro mirando a mi hijo fijamente. Lo miraba y se veía muy preocupado”, contó Michelle, quien también estaba agobiada por la noticia que podían entregarle los doctores. Las convulsiones de James eran severas y no se sabía exactamente por qué se producían. Sin embargo, Mahe incluso quería calmarla a ella.

“Yo temblaba”, añadió Michelle. “Era muy preocupante ver a mi hijo sufrir y el perro se ponía mi lado y me acariciaba con su pata”.

Y claro, ha sido difícil. Pero según explica la familia Isaac (padres y hermanos de James), la llegada de Mahe ha mejorado mucho su calidad de vida.

“Salir con mi hijo a lugares públicos era una pesadilla, siempre se escapaba o le venían crisis. Ahora nada de eso ocurre”, explicó con alegría.

“Ni siquiera podíamos reunirnos como familia. James solía ponerse muy ansioso y quería irse inmediatamente. Pero cuando llegó Mahe, todo cambió. James ahora se queda tranquilo y puede pasar horas sin desestabilizarse”.

Sin embargo, la presencia de Mahe no solo calma a James, sino que también lo protege. 

Es un perro guía, entrenado desde cachorro para ayudar a los niños con autismo.

Sabe entretener a James, alertar a sus familiares ante cualquier emergencia médica, e incluso busca objetos y personas perdidas. 

Ahora, como si eso fuera poco, cuando James debía someterse a los exámenes médicos, Mahe hasta se subía a la camilla de su dueño para que él no se sintiera solo.

Esto es tomarse el trabajo seriamente. Por Francisco Armanet/ http://www.upsocl.com/

 

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