IMPULSO/ Miguel A. García
Toluca
La falta de un proyecto de vida, la fuga de un entorno lleno de problemas o mínimas oportunidades escolares o de trabajo son, a decir de la especialista en temas reproductivos, Lizet Díaz Chacón, las principales causas de un embarazo adolescente, no así la carencia de información o métodos anticonceptivos disponibles y a la mano de los jóvenes.
Al encabezar una de las caravanas de atención del ISEM, en la que llevan como principal ejercicio “Bebés Virtuales” para que sean cuidados por este sector, Díaz Chacón agrega que a esta generación se la puede acusar de todo, pero no de falta de información o medios para conseguirla.
Dijo que este problema de salud pública que crece a niveles alarmantes en México apunta más a la idiosincrasia de algunos sectores y a una cultura convulsionada en el manejo de la sexualidad.
La médico detalla que, actualmente, hasta el 50 por ciento de las parejas que inician su vida sexual activa no usan métodos anticonceptivos. “Es educativo, los papas ya no hablan con los hijos, están trabajando, ¿y qué educa a los adolescentes?, el internet, programas de televisión; los papás, generalmente, no están y esa mala información es la que genera el problema”, advirtió.
Muchas de las adolescentes con la problemática ya en puerta enfrentarán el rechazo familiar y social, lo que puede desencadenar matrimonios prematuros maltratos, violencia sexual y hasta feminicidios.
La terapia preventiva con los “bebés virtuales” busca generar conciencia en menores de secundaria y preparatoria.
El bebé de mamá drogadicta es delgado, esquelético, con la cabeza más grande de lo normal, tiende a llorar y temblar para que las jóvenes conozcan las consecuencias de una mamá drogadicta, pues sufren de síndrome de abstinencia, el cual también padecen los niños.
Está el bebé de mamá alcohólica con extrema delgadez, su cuerpo no está desarrollado; pueden llegar a tener deficiencias cognitivas para toda la vida.
Se encuentra el bebé que sufre violencia, el “Síndrome del Bebé Sacudido”, que afecta permanentemente el área del pensamiento, motricidad, el habla e incluso la vista.
“Que hagan conciencia los jóvenes y no se embaracen o lo hagan de manera responsable, que no consuman drogas y no consuman alcohol y que lo hagan en la etapa que es normal”, sentenció la funcionaria estatal.
Concluye el ejercicio con un simulador de embarazo, una faja de hasta 11 kilos que simula un embarazo desde cinco a nueve meses, para que hombres y mujeres asuman el reto que implicará un cambio en su cuerpo de esas magnitudes, sintiendo el peso de un embarazo.
