IMPULSO/ Carlos Ravelo Galindo
Hablemos de sanadores (dos y fin)
En efecto, don Fernando no nos deja respirar, sigue con su conocimiento homérico y nos empapa de su cultura, insiste en compartirla, habla entonces de Esculapio y lo que dicen de él las crónicas.
Al extraer Apolo del vientre de su madre a su hijo Esculapio, lo confía para su educación, en esa época, el ya afamado hijo de Crono y Filira como sanador, el Centauro Quirón, quien vivía en los montes de los Centauros, en el monte Pelión.
Éste lo instruye en las artes de la Medicina sobretodo la herbolaria y de la caza, Ayuda en esa instrucción Atenea quien le hace un magnífico regalo: dos redomas llenas de la sangre de la parte derecha de la Gorgona que tiene el poder de resucitar a los muertos. La izquierda era mortal de necesidad.
Con estos valiosos obsequios dominó el arte de la resurrección. Practicó la Medicina con conocimientos y éxito inusitado por lo que se le levantaron multitud de santuarios en Grecia.
Se elaboran numerosas oraciones en su nombre para solicitar la curación de los dolientes quienes duermen, en sus templos, sobre todo en Epidauro. La historia da fe de la multitud de sanaciones realizadas. Es un hombre luminoso que alcanza la celebridad mucho más allá de su patria.
Forma un familia al contraer nupcias con Epione, que se dedicaba a calmar el dolor. Su hija Higea era el símbolo de la prevención. Su hija Panacea era el símbolo de la terapéutica, su hijo Telésforo era el símbolo de la convalecencia y sus hijos Macaón y Podalirio eran los dioses protectores de Cirujanos y Médicos,
El es el que ejerce con gran maestría las funciones médicas. Parece que ahí es donde se inician, las sagas de familias de médicos. Dejan y transmiten los conocimientos de padres a hijos. O en su defecto a los Asclepiadas o sucesores de Asclepio.
Hay que nombrar obligadamente al más distinguido de ellos, por su inteligencia y trato a los enfermos. Se decía descendiente directo, del Dios: Hipócrates.
En Epidauro, se celebraba cada cuatro años una fiesta llamada Asclepieia, con representaciones teatrales, juegos atléticos y música. En estos santuarios estaba estrictamente nacer o morir.
El mismo selecciona su emblema y toma como representación un bastón con el que se apoya en la mano derecha, y en el cual está enrollada una serpiente, conocida como Coluber Longissimas. Era una serpiente de árbol.
El prestigio de Asclepios se extendió rápidamente. Llegó incluso hasta Egipto, donde fue hermanado con Imhotep y Serapis, dioses de la Medicina Egipcia.
La antigua desavenencia causada por la presencia preferente de Asclepios en Epidauro con los griegos, es resuelta por el mismo. Va a Roma, sitio en donde era altamente solicitado.
Es recibido este Dios Griego por lo romanos con toda festividad y agrado convirtiéndose en Esculapio. Atiende y cura, así como salva a numerosos enfermos sobre todo en las eras de la terribles epidemias, lo que aumenta su aprecio y su culto.
Fue introducido en el siglo III (A.C.) y en el año de 281 se levanta su santuario en la isla Tiberina, situada en medio del rio Tiber (en la época actual, se conserva en ella un famoso hospital del siglo XVI).
Un dato importante a considerar es que, en honor a Esculapio, se utiliza a menudo un especial tipo de serpiente no venenosa en los rituales de curación. Estos ofidios llamados Serpientes Esculapias se arrastraban libremente por el suelo de los sitios de los dormitorios, donde los enfermos y heridos dormían esperando su divina curación.
La purificación era seguida de ofrendas o sacrificios a este benigno Dios. De acuerdo con los medios, el solicitante de la cura podía pasar la noche en la parte más sagrada del santuario conocida como el Abaton.
El sacerdote recibía información de todos los sueños de los durmientes y de acuerdo a estos prescribía la curación. En ocasiones se utilizaban canes sagrados para lamer las heridas de los pacientes y lograr la cicatrización de sus heridas y su curación.
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