IMPULSO/ Eliseo Lugo Plata
El espíritu de Maquiavelo
ORIENTE: La literatura política clásica siempre ha sido el principal referente para los políticos de todos los tiempos y hoy no es la excepción. La República de Platón hasta El espíritu de las leyes de Montesquieau, pasando, desde luego, por Nicolás Maquiavelo, han planteado los modelos a seguir, no sólo en la forma organizacional de la política, sino del cómo actuar.
El Gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto no es la excepción y no cabe duda de que los maquiavélicos que tiene a su lado como asesores han dado al mandatario la pauta para quitarse de en medio a quien le estorba para llevar a cabo sus futuros planes, sobre todo tratándose de un asunto muy delicado como es la política.
OCCIDENTE: El Partido Revolucionario Institucional perdió siete gubernaturas y, de acuerdo a los analistas políticos, fue un doloroso voto de castigo para el PRI con beneficio para el PAN, su “acérrimo enemigo”.
Presidencia de la República ha aceptado tales resultados; sin embargo, otros analistas no se tragan ese cuento porque saben perfectamente bien que un partido gana con la infraestructura que tiene y, en el sistema político mexicano, el único partido que tiene la capacidad de ganar con infraestructura es el PRI.
Tal vez Veracruz y Tamaulipas hayan perdido por el voto de castigo, incluso Chihuahua, pero no el resto de las entidades perdidas por el PRI.
Creo que, en estos casos, la propia Presidencia de la República, al estilo Maquiavelo, hizo perder a su partido por la única razón de quitarse de en medio a Manlio Fabio Beltrones, hasta hace un mes, aspirante a la Presidencia.
SEPTENTRIÓN: Otro caso de maquiavelismo de Enrique Peña Nieto es el de la iniciativa de ley que envía al Congreso para modificar el Código Civil y aceptar que las parejas del mismo sexo puedan adoptar niños.
Ésta es una bandera que le ha quitado al PRD y a Morena;,el presidente la ha hecho suya y con ello se gana a un mínimo pero importante sector.
Sin embargo, esta iniciativa, que ya fue aprobada en el Congreso Federal, ha sido enviada para su aval a los estados de la República. Para que se consume, tendrán que aprobarla por lo menos 17 entidades y, hasta la fecha, ocho estados la han reprobado, es decir, no ha pasado ni pasará si esas son las instrucciones de Presidencia.
Este tipo de estrategias no son la novedad, como tampoco es novedad tener un as bajo la manga para establecer cortinas de humo cuando hagan falta.
MEDIODÍA: Algo muy similar hizo en su tiempo el presidente Benito Juárez con el famoso Tratado Mclane-Ocampo, con el que, se supone, autorizaba a Estados Unidos construir un canal entre el Atlántico y el Pacífico a través del Istmo de Tehuantepec.
Cierto es que Ocampo lo firma con autorización del Presidente, pero a sabiendas de que “no sería aprobado por el Senado de aquel país”.
Pues bien, si en política todo se vale y hay que sacrificar cosas y personas, que sea por el bien de la nación y no por el bien de algunos cuantos. Si ha sido así como perdió el PRI, entonces, como dice el dicho: “Perdiendo, salió ganando”.
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