Enero 16, 2026
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Galería acústica

IMPULSO/ María Guadalupe Colín Romero

Toluca

Llegaron los camperos con sus guitarras cantando alegres.

Vienen por los esteros.

Entre el zacate verde, lejos, se pierden en los potreros.

¡Llegaron los camperos!

La música que heredé de mi padre

Hablar de la herencia musical adquirida gracias a mi padre es sin duda un tema que disfruto en demasía, en su colección, aún sobreviven LPs y cassettes de José Alfredo Jiménez, Chava Flores, Los Locos del Ritmo, Pedro Infante, José José, Los Panchos, Los Sinners, el Charro Avitia, Miguel Aceves, Los Sonor’s, Los Socios del Ritmo, Angélica María, pero también Creedence Clearwater Revival… en su mayoría, el acervo corresponde a exponentes de música tropical, rock and roll, tríos, ranchera y a los Creedence.

Si en algún momento alguien me lanzara la cuestión ¿ué canción te recuerda a don Primo?, fácilmente, respondería que “Los Camperos” en la interpretación del inolvidable Charro Avitia, en su momento, esta hermosa estampa mexicana amenizó reuniones familiares y fines de semana dedicados a las labores domésticas, en el caso del Charro, vienen a mi mente los corridos de caballos, el moro de cumpas, el alazán lucero, el caballo blanco, el prieto azabache; mis favoritos, sin duda, el caballo bayo, siete leguas y el cantador, también grabó corridos dedicados al movimiento revolucionario (especialmente al general Villa). Francisco Avitia Tapia nació un 13 de mayo de 1915 en lo que hoy se conoce como Valle de Zaragoza (antes Pilar de los Conchos), Chihuahua; hombre que probablemente portará a la perfección la imagen del charro nacional, dejando lejos a Jorge Negrete e incluso al propio Pedro Infante (entiendo que puedo lastimar susceptibilidades y no me queda más que enfrentar esa responsabilidad). De ser un pequeño que cuidaba borregos, se trasladó a la Ciudad de México para probar suerte en la música, conociendo a Joaquín Pardavé y Pedro de Lille, quienes prácticamente lo apadrinaron para entrar a la XEW; apoyó la campaña del candidato presidencial Miguel Alemán Valdez, quien lo recomendó con Emilio Azcárraga, lo que catapultó una carrera que dejó como legado diversas producciones cinematográficas, 28 discos y reconocimientos (nacionales e internacionales). Un paro cardiaco fulminó al intérprete el 29 de junio de 1995, a la edad de 80 años.

Así como los camperos, otras de las canciones que conforman episodios de la relación con mi señor padre (e incluso mis hermanos no me dejarán mentir) son: “El Ahualulco” y “La Cumbia Cale” de Los Sonor’s, grupo originario de Pátzcuaro, Michoacán, quienes, bajo la dirección musical de Eduardo Quintana Méndez, pusieron a bailar a muchos jóvenes de la época (entre 1968 y 1985); gracias a la maestría para ejecutar las tumbas, la guitarra, los teclados y el saxofón, engalanados con sus trajes blancos y sus moños negros, grabaron más de una veintena de discos para Peerless (destacando otros éxitos como “Chilito piquín” y “Cozumel”), materiales que fueran inspiración para otros más que comenzaban a formar agrupaciones musicales. Como acotación para las nuevas generaciones que podrían divagar en este párrafo (y para los que quieran recordar viejos tiempos), podrían buscar las presentaciones de estos michoacanos en el Club del Hogar, Hoy Mismo o en entrevistas con Ricardo Rocha (para nuestra fortuna, disponibles en internet).

Entre las joyitas de la música tropical también viene a mi mente “La Carreta”, que los Socios del Ritmo lanzaran en 1975, y que a la fecha ha sido versionada por agrupaciones subsecuentes (como el grupo “Misterio” de Santa María Atarasquillo, Municipio de Lerma, donde orgullosamente don Primo era el saxofón). Los Socios, oriundos de Campeche, iniciaron su carrera artística en 1962, cuentan con más de 60 discos grabados, de los que destacan clásicos como “Chilito piquín”, “Esperanza” o “Calabaza y melón” (esta última favorita de doña Rey y mi abuela Elvira), una de las hazañas que no sólo benefició a esta agrupación, sino al género musical en general, fue la nominación al Grammy en 1985.

En la onda del rock and roll, son muchas canciones que me remontan a los paseos familiares, entre ellas, la “Carrera del Oso”, “La Marcha de los Santos” o “La Novia de Mi Mejor Amigo” de los Sinner’s, grupo mexicano que, al igual que los “Locos del Ritmo”, fuera pionero del rock en la década de los 60’s, de ellos, cómo olvidar la fabulosa voz de Toño de la Villa con su “Chica Alborotada”; con las exponentes femeninas, sus favoritas eran Leda Moreno con “El Diablito” o el “Trenecito” y la denominada novia de México, Angélica María (Angélica María Hartman Ortiz, mexicana nacida en Nueva Orleans, Estados Unidos), como olvidar a “Eddy” o a “Jonhy el Enojón”.

De todas estas maravillas acústicas, la más significativa, sin duda, está a cargo de los Creedence Clearwater Revival, banda de rock californiana que comenzó su historia desde 1958, cuando dos de sus fundadores: John Fogerty (guitarra) y Doug “Cosmo” Clifford (batería), durante su paso por el “High School”, comenzaban a costearse sus propios instrumentos; posteriormente, un amigo de Clifford se adhiere a la formación, Stu Cook (bajo), denominándose como “Blue Velvets” (1959). Es así como firman contrato con la disquera “Fantasy Records”, durante esta etapa, se une también Tom Fogerty (guitarra), hermano mayor de John; poco después, la disquera propone el cambio del nombre la banda, transformados así en “Golliwogs”. Después de 1968 es la etapa más importante de la carrera de estos músicos, ya que, después de un periodo de aparente descanso (por el servicio militar de John y Doug), se propone nuevamente el cambio de nombre, quedando así como “Creedence Clearwater Revival”, iniciando la exitosa carrera con “Suzie Q” (único éxito que no es de autoría de John Fogerty).

Es así como lograrían grabar un total de siete álbumes de estudio para Fantasy Records: “Creedence Clearwater Revival”, “Bayou Country”, “Green River”, “Willy and the Poor Boys”, “Cosmo’s Factory”, “Pendulum” y “Mardi Gras” (éstos entre 1968 y 1972).

Posterior a estos materiales, empiezan a surgir diferencias ente los hermanos Fogerty, lo que desencadena la separación de la banda; cada integrante siguió sus carreras en solitario. Hasta la actualidad, continúan dando frutos, a excepción de Tom Fogerty, quien falleciera el seis de septiembre de 1990 de SIDA, a causa de una transfusión sanguínea, derivada de una intervención quirúrgica.

Hasta la fecha, esta legendaria agrupación continua vigente en la memoria colectiva, ya sea mediante tributos y colecciones de aniversario recordando éxitos como “Proud Mary”, “Born on the Bayou”, “Green River”, “Lodi”, “Down on the Corner”, “Fortunate Son”, “Cotton Fields” “Midnight Special”, “Travelin’ Band” “Who’ll Stop the Rain”, “Run Through the Jungle” “Lookin’ Out My Back Door” o “Have You Ever Seen the Rain?”, las cuales han sido retomadas para series televisivas, películas e incluso videojuegos, además de los incontables ´covers´ que se han editado recientemente: la versión de “Gracias al Sol” (supongo que el último hasta ahora), con la que Juan Gabriel no ha dejado a medias tintas las críticas con esta adaptación. En lo personal, para la familia Colín Romero, “Bayou Country” está en nuestros corazones (y aún en nuestro estante).

Es así como con este pequeño recuento de canciones de géneros muy diversos hago un merecido homenaje a dos de las personas que como referente paterno significan lo máximo: mi papá, quien aún está a mi lado, y mi tío José González (Silviano), que físicamente se ha ido, pero que es una de esas personas que dejan huella por siempre. De igual manera, extiendo la felicitación a todos los padres que, a pesar de acompañar nuestro andar con sabiduría, también disfrutan y comparten sus gustos por esta adicción que generan siete notas en sus diversas modalidades. ¡Feliz Día del Padre!

Aún sobreviven LPs y cassettes de José Alfredo Jiménez, Chava Flores, Los Locos del Ritmo, Pedro Infante, José José, Los Panchos, Los Sinners, el Charro Avitia, Miguel Aceves, Los Sonor’s, Los Socios del Ritmo, Angélica María, pero también Creedence Clearwater Revival… en su mayoría, el acervo corresponde a exponentes de música tropical, rock and roll, tríos, ranchera y a los Creedence”,

María Guadalupe Colín Romero,

Columnista.

 
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