Alejandro Cervantes Llamas
En la presente semana, el Inegi publicó su informe mensual sobre indicadores de
las empresas del sector comercio, destacando que en noviembre de 2019, los
ingresos por ventas minoristas registraron un incremento mensual de 1.7%
(cifras ajustadas por estacionalidad), por encima del crecimiento de 1%
anticipado por el consenso de los economistas (encuesta Bloomberg).
Varios analistas aludieron a tales resultados como indicativo de que el consumo
privado podría mostrar una significativa recuperación durante los próximos
meses. No obstante tal apreciación podría no contar con un respaldo sólido, si
se considera a un mayor número de indicadores.
Las cifras del informe mensual del Inegi sobre indicadores de las empresas
comerciales se derivan de la Encuesta Mensual sobre Empresas Comerciales (EMEC).
Dicha encuesta sólo es un referente para medir los ingresos del sector
comercio, por lo que sus indicadores deberían de utilizarse con cierta reserva
para evaluar el desempeño agregado del comercio minorista. De hecho, hay que
considerar que en el caso de las ventas al mayoreo, la EMEC sólo cubre 74% de
los ingresos obtenidos por los comerciantes.
Un indicador más amplio del desempeño del comercio minorista se obtiene del
informe mensual del IGAE, mismo que precisa que en noviembre pasado las ventas
minoristas registraron un crecimiento más modesto de 0.5% mes a mes, lo que
compensó la caída mensual de 0.4% del mes previo. Cabe señalar que si bien las
cifras del Inegi ya están ajustadas por efectos estacionales, es probable que
dada la poca antigüedad que tienen las rebajas de El Buen Fin, el proceso de
desestacionalización no sea muy preciso y el buen desempeño de las ventas
minoristas haya reflejado promociones más agresivas por parte de los
establecimientos comerciales.
Un indicador que apoya a esta interpretación es el fuerte retroceso de 0.34%
que registraron los precios de las mercancías no alimenticias en la segunda
quincena de noviembre, mucho mayor que la disminución promedio de 0.16%
observada desde el inicio de este programa.
Un indicador robusto sobre el comportamiento futuro del comercio minorista
puede obtenerse considerando el crecimiento de las ventas al por mayor, ya que
puede interpretarse como un indicador de la confianza de los comerciantes sobre
el comportamiento futuro de la demanda por sus productos. Las cifras del Inegi
sobre la evolución del IGAE muestran que en noviembre del año pasado, el
comercio al por mayor registró un retroceso significativo de 1.2% mes a mes.
Con ello, en los últimos tres meses con información disponible, éste indicador
sumó una contracción anualizada de 6.7%, lo que sugiere que el comercio
minorista podría presentar una mayor desaceleración durante el primer trimestre
de 2020.
Hay dos factores asociados al debilitamiento del comercio minorista y, por
ende, del consumo privado durante el primer trimestre del año: (1) La marcada
desaceleración que ha registrado el mercado laboral mexicano; y (2) que
recientemente se consolidó una perspectiva más pesimista acerca del crecimiento
económico de México en 2020.
Con relación a esto último, cabe considerar que una expectativa más pesimista
de las empresas en el país sobre el desempeño en el presente año de la economía
mexicana se haya alimentado por los resultados alcanzados en 2019. Tal
escenario limitará a su vez el dinamismo que podría registrar el mercado
laboral, lo que a su vez, posiblemente impactará de manera desfavorable a la
evolución del consumo privado y, consecuentemente, de las ventas al menudeo.
Director de Analítica en Grupo Financiero Banorte
Las opiniones que se expresan son responsabilidad exclusiva del autor
Twitter: @alexcervantes
