Jorge Nuño Jiménez
Dr. Jorge A. Vargas y al Emb. Jorge Castañeda, QEPD, luchadores
por la Zona Económica Exclusiva
Nuestro país estableció por primera vez su mar territorial en el Tratado de
Paz, amistad y límites conocido como el “Tratado Guadalupe Hidalgo”,
celebrado con los Estados Unidos en 1848. En este instrumento se ratificó con
el país del norte, distancia de tres leguas que equivalen a nueve millas
náuticas, en el Artículo V, de dicho Tratado, estipulando que “La línea
divisoria entre las dos Repúblicas comenzaría en el Golfo de México, a tres
leguas fuera de tierra frente a la desembocadura del Río Grande o Río Bravo del
Norte”.
Las heridas sufridas como consecuencia de nuestra falta de unidad y patriotismo,
fueron plasmados en diversos instrumentos: Tratado Guadalupe Hidalgo 1848,
Tratado de la Mesilla 1853, laudo arbitral sobre el caso del Chamizal, 15 de
junio de 1911, laudo arbitral del 26 de enero de 1931 del Rey Víctor Manuel III
de Italia, por el cual México perdió, en beneficio de Francia, la soberanía
territorial de la isla de la Pasión, ahora conocida como Clipperton.
Nuestro país fue el primero en América Latina en adoptar un enfoque
patrimonialista para la defensa de sus recursos marinos, coordinándose con
países como Chile, Perú y Ecuador. México sería el impulsor decisivo en foros
internacionales para la creación de la “Zona Económica Exclusiva”.
Sus características físicas y geográficas nuestro país es eminentemente
oceánico y marítimo. Bañan sus costas enormes litorales con una extensión de
más de 10,000 km² a lo largo del cual se extiende su mar territorial de 12
millas náuticas es decir 22.22 km de anchura. En este espacio el estado ejerce
soberanía plena. La geografía le ha dotado al país 2.3 millones de hectáreas de
lagunas costeras, aguas estuarinas y archipelágicas. Medio millón de km² de
plataforma continental submarina, abundante en yacimientos de minerales,
hidrocarburos y gas natural.
Por si fuera poco, mediante decreto enviado al Congreso por el entonces
presidente Luis Echeverría Álvarez, adicionó al Art. 27 constitucional,
estableciendo la multicitada Zona Económica Exclusiva situada, fuera del mar
territorial y adyacente a este, (Diario Oficial de la Federación el 6 de
febrero de 1975), estableciendo así una zona marítima de 200 millas náuticas
(370.40 kilómetros), espacio marítimo que comprende 3.5 millones de km². Sumado
el espacio de la Zona Económica Exclusiva 3,149.920 km² y la superficie del
territorio nacional 1,964.375 km² la república posee un espacio soberano de
5,114.295 km² (INEGI). Idóneo para una nueva marcha al mar.
Es muy notable la puesta en marcha del primer crucero mexicano que mostrará al
turismo de todo el mundo las riquezas del Mar de Cortés, me refiero a la empresa
Astoria por iniciativa del gobierno del estado de Sonora. Partirá de Puerto
Peñasco y Guaymas, dará a conocer las maravillas naturales de nuestros mares,
muy especialmente las de este Mar Bermejo o Golfo de California. Al lado de
otro proyecto recientemente anunciado será el crucero impulsado por el Grupo
Vidanta, empresa mexicana, que anuncia la puesta en operación de cinco barcos
más. Esta flota seguramente atraerá nuevas inversiones mexicanas de muchas
partes del mundo, enriqueciendo el corredor turístico de Bahía de Banderas.
Los cruceros y la acertada decisión de desocupar el penal de las Islas Marías,
está cargada de futuro, seguramente desarrollará y transformará en un oasis
estas ínsulas, impulsando flotas atuneras orgullosamente mexicanas como es
Tuny.
Pensemos en el desarrollo de más de 3 000 espacios de islas, cayos, arrecifes,
según el INEGI son 300 las que podrían tener importancia económica para su
explotación. La superficie insular en su conjunto se aproxima a 6000 km²,
dentro de las cuales se encuentra la isla tiburón dentro del Mar Cortés, la
isla Jaina en las costas de Campeche. No existe una conciencia insular en
nuestro país, hasta ahora su desarrollo comienza adquirir características
prioritarias, esto constituye hoy en día todo un desafío.
