Enero 16, 2026
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Las montañas esperan a Nairo

IMPULSO/ Edición Web

Colombia

En la plaza de Tunja, Edwin Alcibiades Ávila, en la ciudad desfila una unidad militar, y la música que marca el paso no es de cornetas o de metales imperiales, sino de humildes y alegres marimbas, incongruentes con la gravedad de su oficio, pero no contradictorias con su eficacia armada.

 

Cuando se entrena por sus carreteras, Nairo no para de hablar, de reír, de contar chistes y anécdotas, alegre como una marimba, pero en el Tour se le ve siempre delante, serio, mudo, el aire grave de corneta marcial. De Nairo, de su madurez en los primeros puestos del pelotón y del respeto que despierta entre sus compañeros en bicicleta, hablan los directores rivales, y los corredores. 

“Nairo está más fuerte que Froome”, dice tajante Beppe Martinelli, el director del Astana de Aru y Nibali. “Ha crecido más aún, y por primera vez tiene un equipo grande y compacto a su alrededor”. Y esta opinión se huele mayoritaria entre los que no se juegan mucho o, como el Astana, correrán esperando a ver qué queda después de que el Sky de Froome y el Movistar de Nairo hayan librado su batalla.

Yo voy a lo mío y Froome se preocupará de lo suyo. Y en el pelotón no hablo demasiado”n el Tour, con pequeños detalles se escriben tesis. Hay quien ha visto que la cadencia de Froome es este año menor que otros y que incluso se ha puesto de pie en la Dauphiné para atacar en montaña, señales de que no está tan bien, dicen. De Nairo admiran no solo su tranquilidad en la cabeza del pelotón las etapas llanas, donde tantas energías consume el estrés a los que no se sienten seguros, y analizan la subida del domingo en Cherburgo como si fuera el Alpe d’Huez, subrayando cómo Froome empezó delante y perdió puestos en los últimos metros, mientras Nairo, que confesó que a 400 metros pensaba que se tendría que abrir, en lugar de eso progresó tremendo.

“No me he fijado en esos detalles”, dice Nairo, que, atravesando estos días pueblos llamados Descartes o Richelieu, ha descubierto que la inteligencia consiste en no decir lo que se piensa, sino en pensar lo que se dice. “Yo voy a lo mío y Froome se preocupará de lo suyo. Y en el pelotón no hablo demasiado, no me sale hablar, estoy siempre en carrera. Me transformo, quiero estar siempre delante, y me molesta que mis compañeros vayan atrás, y ya lo saben, y hacemos cierta química y cierta forma de correr por la que evitamos hacer conversaciones largas y salirnos de carrera… Si eres un líder siempre tienes que estar en lo que tienes que estar”. El País- foto Internet meramente ilustrativa

 
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