IMPULSO/ Alejandro Encinas Rodríguez
Desigualdad inmoral
En días pasados, coincidieron la celebración de la Sesión Plenaria de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), y la presentación del Informe sobre el Desarrollo 2015 del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo de la UNAM (PUED), donde se dio cuenta de la situación que enfrenta la región y nuestro país respecto al crecimiento económico, la evolución de la pobreza y la precarización del mundo del trabajo.
Los datos dados a conocer por Alicia Bárcenas, secretaria ejecutiva de la Cepal, son indignantes: 62 personas concentran una riqueza equivalente a los ingresos de la mitad de la población mundial, situación que se mantiene en México, donde cuatro empresarios concentran una fortuna superior a los 110 mil millones de dólares, al tiempo que el 10% de la población de mayores ingresos concentra el 64% de la riqueza nacional.
El informe del PUED destaca el hecho de que las llamadas reformas neoliberales instrumentadas desde los años 80 en México y en el mundo no han logrado detonar un crecimiento sostenido de la economía, y por el contrario éstas se han profundizado.
Muestra de ello es cómo en nuestro país, durante el periodo 2008-2014, la economía alcanzó apenas el 1.9% de crecimiento real, ligeramente superior al crecimiento de la población que fue del 1.2%, con lo que la proporción de la población en situación de pobreza creció en 2%, superando a la mitad de la población. Situación que se agrava en el medio rural, donde la pobreza es 1.6 veces mayor que en las zonas urbanas, y donde la pobreza extrema es hasta 4.6 veces más alta, así como la que enfrentan las comunidades indígenas, donde la pobreza es superior hasta en 34 puntos porcentuales respecto a la población no indígena.
En los últimos años, los recursos destinados al gasto social en México se han incrementado sensiblemente. Entre 1990 y 2014, éstos pasaron del 5.8% como porcentaje del PIB al 12.4%; y de 38.2% a 56.8% del gasto programable, presentándose una desgarradora paradoja: a mayores recursos destinados a combatir la pobreza, mayor número de pobres.
Más allá del discurso oficial, la política y los programas sociales no han tenido resultados importantes. El Coneval identificó —en 2014— 5 mil 894 programas sociales en los tres órdenes de gobierno (273 federales, 3 mil 788 estatales y mil 833 municipales) que han dispersado los recursos y duplicado los programas existentes. Es decir, no existe una estrategia de combate a la pobreza.
La Cruzada Nacional contra el Hambre, que se propuso reducir en 30% la pobreza, e integró 65 programas sociales, no ha dado resultados, pues como ha señalado el CONEVAL, en 2014, el número de mexicanos en pobreza aumentó dos millones de personas; entretanto, continúa la caída en el poder adquisitivo de los salarios, que de 1987 a la fecha han registrado una pérdida acumulada del 79.6% , y el precio de la canasta básica aumentó 20.66 pesos, mientras el salario mínimo lo hizo solamente en 2.53 pesos.
¿A qué obedece el fracaso de la política social?, sin duda, a la ausencia de una estrategia nacional que articule los programas sociales federales y locales, que evite la multiplicidad de los programas y el dispendio de recursos. Pero también a la corrupción, el uso indebido de recursos públicos, las prácticas corporativas que condicionan a los beneficiarios, el acceso a estos programas a cambio de su subordinación política, a la violencia e inseguridad que enfrenta el país y, de manera fundamental, a la tensión permanente que existe entre la política social y la política económica instrumentada por el Gobierno federal, la cual incrementa los riegos que enfrentan la mayoría de los mexicanos.
