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Síntesis mexiquense


IMPULSO/ E. F. Gallardo Sánchez

Basura y recortes

Pues salieron nuevamente a relucir las rudezas entre los gobiernos de la Ciudad de México y del Estado de México, algo que, al parecer, ya se había superado hace mucho tiempo. Se suponía que existía muy buena relación entre Miguel Mancera, jefe de gobierno capitalino, y Eruviel Ávila Villegas, gobernador mexiquense.

 

La semana pasada, Miguel Mancera acusó públicamente, basándose en “un estudio”, de que la mayor contaminación atmosférica del valle de México viene justamente de industrias y automóviles mexiquenses; fue rudo el Jefe de Gobierno.

Y tal rudeza puede explicarse a través de dos hechos, uno a mediano plazo y el otro de forma mediata.

En cuanto al primero, no se necesita ser un genio ni adivino para saber que está relacionado con la sucesión presidencial, en la que, hasta el momento, tanto Miguel Mancera como Eruviel Ávila son actores de fuerza en sus partidos, PRD y PRI, como aspirantes a obtener la candidatura.

Mancera le apuesta a debilitar la figura política del mandatario mexiquense utilizando la contaminación que tanto ha molestado a los capitalinos por las restricciones que han derivado de las contingencias ambientales. Es un golpe bajo sin duda porque para eso fue creada la Comisión Ambiental de la Megalópolis, que reúne también a los gobiernos de Hidalgo, Puebla, Tlaxcala y Morelos. Mancera prefirió cabildear en los medios de comunicación y, traducido al lenguaje electoral, es un golpe político.

Mancera está atacando la figura pública del mandatario mexiquense para impedir que llegue con limpieza y tranquilidad a la toma de decisiones al interior del PRI en 2018. Está por ver a quién de los actores priistas favorece esta actitud del jefe de Gobierno de la Ciudad de México.

El otro hecho que influye en la decisión de los capitalinos por entablar una guerra mediática contra sus homólogos del Estado de México tiene que ver con el Presupuesto de Egresos de la Federación, el cual contempla una reducción de ocho mil 162 millones de pesos, lo que afectaría áreas prioritarias como seguridad y movilidad en la vecina entidad.

El presupuesto contempla, además, un techo de endeudamiento hasta por cuatro mil 500 millones de pesos para la Ciudad de México,cosa que se contrapone con la Ley de Disciplina Financiera.

Este proyecto de presupuesto le duele, cómo no, al Gobierno de Miguel Mancera porque le quitan de tajo mil 600 millones de pesos que el año pasado le fueron asignados para mejoras en infraestructura.

El Gobierno capitalino está dolido por lo que llaman el “recorte presupuestal más grave que ha sufrido la Ciudad de México desde 1995, y desde ahora anunciaron que pelearán con todo por defender esos ocho mil millones de pesos que dejarán de recibir en 2017 según el proyecto presentado por José Antonio Meade Kuri Breña al Congreso Federal. “Si es necesario, saldremos a la calle”, han dicho los personeros de Mancera.

He allí las dos claves para entender el ataque mediático de Miguel Mancera al Gobierno mexiquense. Fácil de entender, difícil de enfrentar.

Lo que no se imaginaba es que el Gobierno de la entidad respondería con un ataque mediático similar.

Raúl Vargas Herrera, secretario mexiquense de Medio Ambiente, convocó a conferencia de prensa el lunes pasado para dar a conocer algunos datos interesantes.

El Gobierno capitalino deposita cada día ocho mil toneladas de basura en cuatro socavones de la entidad: Tersa del Golfo (Cuautitlán Izcalli), Contadero (Chicoloapan) y en Ixtapaluca los de las empresas Tecnosilicatos y Reciclados Integrales Ambientales.

¿Paga por ello?, sí, paga 200 pesos por tonelada, cifra que puede ser mínima o máxima dependiendo del volumen con que se mida. Los empresarios, dueños de los tiraderos están haciendo el gran negocio de su vida en detrimento de la salud de los mexiquenses porque esos desechos generan lixiviados que van a dar a los mantos freáticos y los contaminan. 

Generan además gas metano y dióxido de carbono que en primera instancia afecta a los mexiquenses, luego a los habitantes de todo el valle de México, dependiendo del aire. 

Para darnos una idea de lo que representan las emisiones al aire, le diremos que, en cuatro años, de aquí al año 2020, si las cosas siguen igual, habrán emitido a la atmósfera algo así como14.9 millones de toneladas de dióxido de carbono en bruto, así como 710 toneladas de gas metano.

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