IMPULSO/ E. F. Gallardo Sánchez
Diálogo
Como paso previo indispensable a la realización de un proceso electoral “civilizado”, las diferentes fuerzas partidistas en pugna y el Gobierno estatal establecen una mesa de “diálogo político” y, aún más, prometen la firma de sus dirigentes en una serie de responsabilidades, a las cuales luego nadie hace caso y de allí viene la avalancha de denuncias, de quejas y de dicterios en contra de unos contra los otros y viceversa.
No falta mucho para que el Gobierno estatal, a través del secretario general de Gobierno, José Manzur Quiroga, convoque a la mesa de diálogo político, de hecho, el propio funcionario ha dado a conocer que ya hay en pláticas con los partidos.
Manzur dijo que ya tiene listo un borrador de acciones y compromisos que signarían para garantizar el respeto a la ley por lado de los partidos y la garantía de no intervención por parte del Ejecutivo mexiquense en el desarrollo del proceso electoral.
Como siempre, el Instituto Electoral del Estado de México (IEEM) recomendó a autoridades civiles y partidos firmar un acuerdo por la legalidad de los comicios y en esta ocasión no podía ser la excepción.
Así que ya está puesta la mesa y lista para las negociaciones preliminares, ¿qué falta?, algo simple, que haya voluntad en todas las partes y ahora son muchas partes las que estarán en juego, por eso es más difícil sentarlos a la mesa y ponerlos de acuerdo.
Al final de cuentas, lo harán porque eso siempre viste a todos los involucrados, los hace parecer civilizados y todos quieren dar esa imagen frente a la sociedad, unos seres civilizados que quieren competir limpiamente y que esperan que los demás hagan lo propio, aunque todos terminen sumidos en el cochinero, culpándose mutuamente de sus suciedades.
“Por parte del Gobierno del Estado de México, hay absoluta voluntad de firmarlo en el momento que ellos lo quieran… El Gobierno del estado está atento a cualquier convocatoria de los partidos para firmar lo que ellos necesiten que les dé seguridad de que el gobierno actuará con absoluto respeto y a los partidos, esa es la instrucción que tenemos del gobernador desde la pasada elección”, prometió Manzur Quiroga.
Ya veremos en los próximos días qué tan voluntariosos están los dueños y los representantes de los partidos políticos porque, para empezar, PAN, PRD y Morena están molestos por la entrega de apoyos sociales que ha realizado el Gobierno estatal, aunque se les olvida que desde hace cinco años el gobernador Eruviel Ávila Villegas está haciendo eso.
Así que, a lo mejor, sus denuncias, en caso de que sean ciertas, están desfasadas.
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En otro tema, le diré que el tema de la inseguridad está polarizando a todos los sectores. El Partido Acción Nacional, a través de su presidente estatal, Víctor Hugo Sondón, criticó severamente al Gobierno estatal, al que culpa de la inseguridad en toda la entidad.
Ya el presidente priista Carlos Iriarte Mercado les dijo que en Naucalpan ha incrementado la inseguridad desde que es gobernada por Acción Nacional, sigue la guerra mediática en lugar de ponerse de acuerdo para tratar de mejorar la seguridad.
El PRD, para no quedarse atrás, a través de su secretaria de Género de su Comité Estatal, Beatriz Monserrat Jacinto Sánchez, le entró a la discusión.
Dicen los perredistas que, tan sólo en este año, la entidad registra 215 homicidios dolosos contra mujeres por cuestión de género, a lo que le contestó la subprocuradora para la Atención de Delitos Vinculados a la Violencia de Género, Dilcya Samantha Espinosa de los Monteros, que el Ministerio Público sólo tiene registro de 299 casos de 2011 a la fecha.
Quizás la diferencia en las cifras se deba a la confusión que existe entre un feminicidio y un crimen doloso en contra de una mujer, son cosas muy diferentes, aunque igual de condenables.
Dice la perredista que sus cifras las han obtenido a través de redes sociales, denuncias públicas y conteo en medios de comunicación, de allí sale la cifra mágica de 215 feminicidios en lo que va de este 2016.
Y ése es justamente el problema en las denuncias de los perredistas, sus fuentes, generalmente, no son muy confiables, pero ellos las utilizan alegremente porque de esa manera obtienen la atención de los medios de comunicación y, entre más grandes sean sus cifras, más escándalo.
