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Londres
Theresa May (Eastbourne, 1956) es la ministra del Interior desde que David Cameron llegó a Downing Street en 2010, lo que la convierte en la persona que durante más años ha portado la cartera en el último medio siglo. Su veteranía y solidez son los argumentos en los que se basa una candidatura que ha cosechado el apoyo de 165 de los 330 diputados tories.
May pertenece al bando perdedor del referéndum, ya que apoyó la permanencia en la UE, aunque mantuvo un perfil bajo en la campaña. Pero ha cosechado el apoyo de numerosos diputados euroescépticos, que valoran su experiencia para dirigir al país en el incierto y peligroso periodo que se abre tras la decisión tomada por los votantes de abandonar la UE, y para poner orden en un partido inmerso en una auténtica guerra interna.
Pero no todos la consideran una opción sólida. El veterano diputado y exministro Ken Clarke, captado sin saber que era filmado antes del inicio de un programa de televisión, comentó que May “es una mujer endiabladamente difícil”. Sus comentarios se hicieron virales, aunque no solo cargó contra May: con Michael Gove como primer ministro, dijo, “iríamos a la guerra con al menos tres países al mismo tiempo”.
¿Tú también, Michael Gove?
“Sé que no soy una política ostentosa. No frecuento los platós de televisión, no cotilleo en las comidas, no bebo en los bares del Parlamento”, dijo el pasado jueves al presentar su candidatura. May ha logrado evitar las intrigas que se han apoderado del su partido en los últimos meses, y esa es una de sus principales bazas en la contienda. Su fama de seria, conservadora hasta la médula, tenaz y trabajadora ha hecho que se la compare con Margaret Thatcher y con Angela Merkel. Con la canciller alemana comparte, además, el hecho de que ambas son hijas de un sacerdote.
Su apoyo entre los diputados se ha demostrado esta tarde incontestable, pero la última palabra la tendrán los militantes. El hecho de que el Daily Mail, biblia de las bases conservadoras, se apresurara a apoyar su candidatura en un editorial que ocupaba la primera página el día después de que la presentara oficialmente, invita a pensar que sus opciones son grandes también fuera del Parlamento. EL PAÌS
