Enero 14, 2026
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IMPULSO/ José Cárdenas

Perdón, vida de mi vida

La leyes que dan vida al Sistema Nacional Anticorrupción no las tiene ni Obama. Pesada broma aparte, las normas promulgadas por el Presidente de la República son un ambicioso andamiaje, el mayor de los retos para sepultar -¿mejor incinerar?- viejas prácticas para combatir un vicio ancestral, que como aceite pegajoso ha lubricado tanto a la política como a la sociedad desde tiempo inmemorial.

 

En el momento de promulgar el marco jurídico para tender puentes entre la desconfianza social y el hartazgo colectivo, el Presidente de la República da un gran paso para intentar hacer justicia frente a graves casos de irresponsabilidad y, dicho sea de paso, evitar la debacle final de la clase política.

Por cierto, demasiado tarde llega la disculpa presidencial por el escándalo de La Casa Blanca de Las Lomas; demoró 20 meses con nueve días, tiempo suficiente para demoler el prestigio, manchar la reputación y tirar a la basura el discurso reformista que había colocado a Peña Nieto en los cuernos de la luna. Aquel bochornoso caso sacó a la luz lo peor del nuevo priismo, demostró que el viejo dinosaurio estaba vivo y más aún, se mostraba con cinismo ante una sociedad cansada de abusos, hijos de la impunidad.

El Presidente de la República jura haber sentido en carne propia la irritación de los mexicanos, pero nada hizo todo este tiempo largo para aplacarla. Lejos de ello nombró a Virgilio Andrade, el secretario más caricaturizado del gabinete, como leal subordinado con la orden de investigar al mero jefe apestado. Ahora, a Virgilio se lo cargó “el pintor”, a pesar de su impecable prestigio académico, y como funcionario electoral.

¿Peña Nieto pide perdón en aparente acto de contrición como parte de una puesta en escena?

El Presidente no habría podido presentarse al evento del lunes sin sacar a la luz uno de los temas que más caro le han costado. Hubiese sido un despropósito proclamarse cruzado contra el abuso de poder, cargando el peso del desprestigio.

¿Peña Nieto deja de pagar así el saldo de una sospechosa conducta, nube negra hasta el fin del sexenio, y más allá?

El monje frío

Angélica Rivera, esposa del Presidente, regresó a la empresa Ingeniería Inmobiliaria del Centro (Grupo HIGA) la reserva de dominio de la propiedad en Sierra Gorda 151 donde se ubica la Casa Blanca de Las Lomas. La inmobiliaria reintegró a la señora Rivera los pagos realizados entre enero de 2012 y diciembre de 2014, más los intereses respectivos, informan en Los Pinos.

@JoseCardenas1

josecardenas@mac.com

www.josecardenas.com

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